domingo, noviembre 08, 2009





"Somos una murga de la Villa 31 y lo

cantamos con orgullo"



Ciber-reportaje a Ramiro, bombista de Los Guardianes de Mugica (*)



Por Pupita La Mocuda

¿Cómo y cuándo nacen Los Guardianes de Mugica? ¿Cuál fue el contexto de formación de la murga? ¿Quiénes participaron? ¿Cuáles eran sus objetivos en ese entonces?

La murga nace en octubre de 1999. Se formó cuando, el 9 de octubre de 1999, los restos de Mugica fueron repatriados a la Villa 31, específicamente a la capilla Capilla Cristo Obrero, dónde él había hecho su obra. Esto es en el Barrio Comunicaciones. Ese día hubo una suerte de marcha - procesión desde Recoleta hasta la 31, en donde había muchos militantes de la época y actuales, amigos y gente que lo conoció… Además estaba la murga Los Crotos de Constitución. En ese momento Nelly (1) estaba haciendo un laburo de prevención de salud con unos pibes del barrio y al ver como se engancharon con la murga, surgió la idea de crear una en el barrio. Esto es una deuda histórica ya que no hay registros de murgas hasta ese entonces en la villa.





¿La villa nace en qué año?


La villa tiene setenta años. Nace de los campamentos de inmigrantes desocupados de la crisis de los años 30. (2)


¿Cómo se eligieron el nombre, los colores? ¿Cómo compraron los instrumentos?

Bueno, después de haber vuelto los restos y haberse creado el Mausoleo donde hoy descansan hubo un debate entre los vecinos sobre si el Gobierno de la Ciudad iba a mandar policía o seguridad para cuidarlo. Esto ocurre mientras se debate cuál sería el nombre de la murga. Entonces la respuesta es: "¡No, los restos los tenemos que cuidar nosotros al igual que su memoria!". Y de ahí surge el “somos los Guardianes de Mugica”. Ese grupo de salud son los fundadores de la murga, toda gente de la 31. Entre los objetivos está la idea de brindar un espacio social, colectivo desde la alegría. Al principio los colores iban a ser azul, blanco y celeste ya que Mugica era hincha de Racing pero como ya había una murga en Capital Federal con esos colores, se optó por el turquesa. Por lo que tengo entendido, hubo unas rifas, y otras actividades en el barrio. Con esa guita se compraron el raso para hacerle el traje a sesenta pibes y un bombo. Durante varios meses la murga estuvo con un solo bombo hasta que fue comprando más instrumentos.

¿Vos participaste de ese alumbramiento?

No, yo me sumé a la murga en el año 2002. Mi primer ensayo fue el 21 de diciembre, aunque ya conocía a Nelly y a la murga desde hacía más de un año. Yo estaba en un grupo en el que hacíamos educación popular en la 31 Bis y así nos contactamos con Los Guardianes. Los vi por primera vez en noviembre del 2001. Durante el año 2002 hicimos muchas cosas con la murga y a mí me tiraba mucho... Así que era sólo cuestión de tiempo para que pasara lo que terminó pasando: por octubre o noviembre de ese año, Nelly me invitó a sumarme y para mí fue un orgullo.






¿Tenías alguna otra inserción o vivencia murguera anterior?

No, sólo de ver murgas en distintas movidas. Pero nunca había formado parte de ninguna. Yo me hice murguero en la 31.


Te sumaste, ¿haciendo qué? ¿Cuál es tu función artísticamente hablando? ¿Vos sos músico?

Sí, Nelly se enteró por unas compañeras mías de que yo era músico y que daba clases de guitarra. Entonces, primero me llamó porque quería ver si les podía dar una mano en algunas canciones y meter guitarra en algún tema nuevo... Pero todo se fue dando de manera acelerada y en el carnaval 2003 ¡hasta terminé bailando! Es que un día caí a un ensayo por enero y Nelly y otro pibe me dijeron: "¡Vení que tenemos algo para vos!”. ¡Y era un pantalón con una leva y mi nombre escrito en apliques! ¡Te imaginarás! ¿Cómo mierda hago para borrarme en una situacion así?

Y… No, ya no había escapatoria… Pero algo habrá visto de parte tuya para hacerte la levita. Compromiso, coherencia…

Nelly dice que desde que en septiembre, para ser más exacto el sábado 14 de septiembre del 2002, cuando yo hice contacto con los pibes – hicimos una fiesta en la Mutual Sentimiento varias agrupaciones de la 31 y allí actuaron Los Guardianes – ella vio que yo estaba pegando buena onda con algunos. Ese día fue clave porque yo me había comprometido a ayudar a la murga a llevar los bombos... Y coincidíamos en muchas cosas a pesar de venir de lugares distintos. Por ejemplo, cómo pensábamos el clientelismo político en el barrio, algo que después fue marca registrada de Los Guardianes. La cuestión es que después de eso construimos una amistad muy importante con Nelly y así fue que un día me convocó.

Entonces ella estuvo más o menos cuatro años con la murga antes de que vos llegaras…


Y… Estuvo tres años, creo. Entre octubre de 1999 y diciembre del 2002. El tema es que la murga tuvo su primera presentación en mayo del 2000, en la marcha, y su primer carnaval fue el del 2001. O sea que sólo me perdí dos carnavales con la murga.


¿Tuvo muchos cambios Guardianes?


Sí, la murga tuvo muchos cambios. Antes de que yo entrara hubo gente de otras agrupaciones que formaron parte de la murga. Cuando yo entré había un solo integrante que no era de la 31 y había muchos pibes de más de veinte años que básicamente eran la percusión. Desde antes de mi ingreso lo que había era una crisis que yo al principio no visibilizaba pero que después del carnaval 2003 hizo que muchos de eso integrantes se fueran.

¿Crisis con respecto a qué?

Había una interna fuerte y estaba muy vinculada al tema del clientelismo político pero también al tema de las “cachivacheadas”. Nelly quería algo más ambicioso y los pibes medio que se negaban. Encima hubo otros intereses… Un tipo que estaba vinculado a unos punteros nefastos le hizo una campaña de difamación a Nelly acusándola de que se había comido la guita de la Comisión de Carnaval pero resulta que no la habíamos cobrado porque recién en mayo del 2003 Los Guardianes cobramos las presentaciones del carnaval 2002. Cuando la cobramos se tuvieron que callar la boca. El tema era que este tipo se llevó a muchos pibes para formar una murga que nunca salió con un perfil totalmente opuesto al nuestro: bancada por punteros sin ningún sentido social.

¿Cómo se integra Guardianes al Circuito de corsos porteños?

Mirá, yo entré cuando la murga ya estaba ahí. Fue en la época en que se estaba creando. Primero fue que las murgas se juntaron, vino el tema de las marchas por el feriado, después apareció un presupuesto y luego las evaluaciones. Yo habré salido el primer o segundo carnaval con jurado y no hacía mucho que estaba el tema del presupuesto.

En la comunicación pública Por qué nos fuimos del año 2005 ustedes expresan las causas que impulsaron su alejamiento del Circuito oficial de corsos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Esto marca un antes y un después en la manera de pensar, sentir y vivir la murga para Los Guardianes de Mugica o es simplemente una instancia y toma de posición lógica que se desprende de un recorrido que comenzó bastante tiempo antes?

No sé si marca un antes y un después en la manera de pensar o de sentir pero sí de vivir... La decisión de irnos ya venía circulando desde el 2004. Al terminar el carnaval tuvimos algunos problemas particulares con la Comisión (aunque participamos de muchas de las movidas generadas en ese ámbito) por ejemplo por el feriado trucho de capital o con cuestiones sobre la guita, que no nos cabía, así como tampoco nos gustaba como se manejaba M.U.R.G.A.S. A su vez, Nelly fue parte de la creación del Frente Murguero. (3) Pero eso fue uno o dos años antes que yo me incorporara.

Así que Nelly entonces estuvo en la creación del Frente Murguero…

El Frente Murguero, si bien era un poco más afín a nosotros, tampoco nos convencía porque lo veíamos por un lado muy limitado, como que era el furgón de cola de M.U.R.G.A.S. y por otro lado como que tenía bastante de un tipo de militancia que no nos gusta – en especial a Nelly – que tiene que ver con mucho chamuyo y poca concreción. Entonces empezamos a barajar la idea de impulsar algo distinto. En el 2004, además, vimos cómo Cachengue y Sudor se fue del Circuito con una famosa carta que mandaron. Ya antes, el carnaval anterior, Matadores de Tristeza y Malayunta venían saliendo por afuera del Circuito y de hecho Matadores venía siempre a la 31; era una murga que nos gustaba mucho…

Ah, una especie de línea precursora…

Y durante el 2004 empezamos a tratar de fortalecer lazos con esas murgas, además de, por ejemplo Los Bakanes de Olivos, una murga de Provincia de Buenos Aires, muy amiga nuestra, y ahí vimos que había donde ir, que no nos íbamos a aislar...



Claro, tampoco era cuestión de largarse al vacío.

Amigos teníamos, desde las murgas del Frente hasta Los Crotos o Petty de Los Desconocidos. Después fue un tema porque con algunos quedamos distanciados y recién hace muy poco que empezamos a relacionarnos de nuevo. El tema, y quizás lo más novedoso, es que acá hay una murga de una villa, que supuestamente debería necesitar más que nadie ese presupuesto, que por decisión propia dice: "¡Nos vamos; métanselo en el orto!" y lo hacemos de manera contudente. Porque durante el carnaval 2005 no nos presentamos al jurado pero sí al resto de los corsos y en total habremos repartido diez mil volantes de ese Por qué nos fuimos. O sea, no nos pueden decir que "nos fuimos por malos”. Si bien para mí el jurado no determina nada, pasamos dos años por jurado y en lo particular no tengo idea de lo que significa pasar por un precarnaval. Tampoco se nos puede acusar de "pequeño-burgueses". Creo que más de uno se debe haber puesto de la nuca. ¿Cómo fundamentan ahora esa guita? ¿Más para los que más tienen?

¿Cuáles son los deseos, las motivaciones colectivas u objetivos principales de tu murga? ¿Han ido cambiando con el paso del tiempo? ¿Ha sido arduo para ustedes ir encontrando su propio modo de ser y estar en el mundo de la cultura popular? En el campo en que se desenvuelve la actividad murguera contemporánea hay visiones variadas y hasta diría opuestas sobre lo que es (o debería ser) una murga y a lo qué aspiran aquellos que la integran. Por ejemplo, hay quienes sostienen que la murga es y debe ser solamente un producto artístico y hay quienes la ven principalmente como un espacio que promueva el sentimiento de pertenencia e identidad o de contención social. Incluso algunos la ven como un lugar ligado a la protesta y a lo político. Y muchísimas más versiones. Quizás cada murga tenga un poco de todo esto a la vez en distintas proporciones. ¿A ustedes qué les parecen cada una de estas concepciones y cómo se inserta Guardianes en este panorama? ¿Dónde ponen ustedes el énfasis? ¿Por qué? ¿Cómo se amalgaman los componentes artístico, socio – cultural y político en Guardianes?

Los deseos y motivaciones creo que son los mismos. Vos me estás preguntando en plural y yo te respondo por mí. En mi caso quizás lo que pasó es que ser murguero me cambió un poco la vida; entonces yo de a poco me fui haciendo más enfermamente murguero, lo que no significa que todo lo social quede de lado pero sí que por ahí a veces entro un poco más en esa postura de "el arte por el arte". Aunque nunca va a ser del todo así. Para nosotros la murga es lo que vos mencionás como un espacio de identidad y contención social pero sin dejar de lado lo artístico. La murga junta muchas cosas: lo artístico, lo social, y, además, la idea de comunicar, de contar historias, de criticar.



¿Qué tipo de conglomerado murguero es Guardianes? ¿Cómo está integrada Guardianes en cuanto a edades, género, lugar de residencia?

En cuanto a la edad, actualmente es una murga "de pibes" pero, como el tiempo pasa, algunos crecen y ya son adolescentes. Digamos que el setenta por ciento o más de la murga es de catorce años para abajo. Habrá algunos ocho o diez que tienen más de quince y después estamos Nelly y yo más algún otro compañero o alguna madre, que somos los “vejetes”.

Bueh, vejetes…
En cuánto a género, hay más mujeres que varones y la masculinidad se suele esconder detrás de la percusión. Con respecto al lugar, en este momento la mayoría de los integrantes son del Barrio Comunicaciones aunque hay alguno que otro del Barrio Güemes y de la 31 Bis; otros años supo haber más gente de Güemes.


¿Cuáles son sus anclajes? ¿Puede decirse que un eje de sostén muy fuerte está dado por lo identitario territorial no en el sentido de considerarlo simplemente como espacio geográfico sino como una instancia social con un estatuto teórico que presupone coexistencias, solidaridades y resistencias?

Sí, hay mucho anclaje territorial. Somos "la murga villera" y hablamos mucho de la 31. Somos un par los que no vivimos ahí pero que sí estamos muy identificados con el barrio. Es una murga de la 31 y lo dice con orgullo.






¿Cómo se configura el discurso artístico de Los Guardianes? ¿A qué le cantan? ¿Qué expresan los Guardianes a través de la palabra?

Le cantamos crítica a los punteros o a Macri por querer atacar al barrio o por cosas del barrio. No es lo único que cantamos pero sí es algo que está presente siempre. Esta, por ejemplo, es nuestra Glosa de Presentación del año 2008 llamada Siete Décadas:

Villa 31 - Setenta años de historia y lucha


Siete décadas pasaron,
Del primer asentamiento,
Con obreros inmigrantes
Que acamparon frente al puerto.


Siete décadas pasaron
Y miles de campesinos
Con sus sueños arribaron
villa de Retiro.


Siete décadas pasaron,
Y también pasó un curita,
Que derramando su sangre
Le dio el nombre a esta murguita.

Siete décadas pasaron,
Dictaduras y elecciones,
Pero a ninguna de ellas
Honrarán nuestras canciones.


Siete décadas pasaron,
Lastimaron nuestra historia...
Y quieren volver ahora.

Siete décadas pasaron,
Y nos siguen engrupiendo…

Siete décadas pasaron….


Y esta es La Murguera, una Canción de Homenaje a nuestras pequeñas murgueras. La letra es de Nelly, Dany Castillo y mía y se canta con la música de El astronauta y la bruja de la Bersuit:

Ella camina muy erguida;
Va sonriente por la vida,
Trae en sus ojos el sol,
Fuego en el corazón.


La calle espera cada tarde
Sentir sus pasos de baile
Junto a su bello murgón
Que un curita bautizó

Y le dio la bendición
Que a su mundo dibujó
De una manera diferente
Siendo el color de su gente,
Siendo el alma y la voz
De un pueblo trabajador.

Y esa pebeta dijo un día:
"Quiero sembrar la alegría"
Y una murga reventó
Estrellitas de su amor.

Y el barrio se alborotó
Como el cura lo soñó.
Y en el aire queda, risa y sudor, fuego y pasión
Bombom borombombón,
Bombom borombom.


La murguera se inventa un paso;
Sus pies destellan chispazos,
Lista para la función;
El gran día ya llegó



Y a ella nada la detiene;
Si es murguear lo que ella quiere
No le importa ni el dolor
Ni el granizo ni el calor
¡Las palizas que ligó
Porque a un ensayo se escapó!

A veces la ves delirando,
Se hace la que está estudiando
Pero piensa en su murgón,
En los pasos que sacó,
En el corso en que bailó
Y la gente la aplaudió.

Y en el aire queda, risa y sudor, fuego y pasión
Bombom borombombón,
Bombom borombóm

Quiso verse producida,
Lentejuelas mal cosidas,
La levita que embarró,
¡Pero igual ella salió!
Y alegría regaló
y el corso se iluminó.

Y en el barrio ya se dice
Que ellas son las que dirigen:
Eli, Gise y también Flor.
Giuli, Cintia y la otra Flor
y el Bito que se coló.
¡Y también la percusión!

Y en el aire queda risa y sudor, risa y sudor,
fuego y pasión
Bombom borombombón,
Bombom borombon.




¿Cómo son las actuaciones de ustedes; cómo se conforma la percusión? ¿Y los desfiles? ¿A qué le dan mayor importancia y por qué? ¿Cuál es el peso relativo de la vestimenta o de lo que comúnmente se denomina fantasías en la conformación del espectáculo?


¿Esta es una pregunta capciosa? Al menos tiene una respuesta compleja y larga…

Mmm... No. ¿Cómo, capciosa?

Y... Si me preguntás cuál es el peso relativo de la vestimenta o de lo que comúnmente se denomina fantasías en la conformación del espectáculo…

¿Y por qué no te lo voy a preguntar?

¡Más de uno esperaría que la respuesta fuera: "las murgas independientes salimos en pelotas"! En realidad, no hay nada en particular. El baile y la percusión son lo más inclusivo pero buscamos también que las canciones tengan primero una repercusión interna, es decir que la canten las pibas y pibes, pero sin ponernos hinchas con eso. Obviamente que nos parece un requisito fundamental que desde el escenario se diga algo con contenido. Por lo general los ritmos de percusión están hegemonizados por el bombo con platillo aunque salimos también con surdo y redoblante. Alguna vez hubo repique pero de manera muy marginal. También hay canciones con instrumentos – guitarra y charango – pero también las hay sólo con percusión y voz. A veces sacamos algo de teatro en carnaval, con algún tema, pero no siempre. En el 2007 lo hicimos y un poco en el 2008.

Es la primera vez que veo el concepto de hegemonía aplicado al bombo con platillo…

Igual, como sabrás, nos parece una mierda que se exija que el setenta por ciento sea bombo con platillo. (4) Por lo general, sin tener esa intención, nos sale una percusión así pero puede que algún año los surdos y redoblantes sean más del treinta por ciento.

Lo que yo te quería preguntar en realidad, Ramiro, es si en la concepción de la murga que a ustedes los inspira los trajes, las fantasías tienen mucha importancia o no la tiene…



Con respecto a los trajes, es obvio que nos gusta que todos los chicos tengan sus trajes en las mejores condiciones y laburamos muchísimo para eso porque además es horrible que dentro de la murga haya asimetrías porque están aquellos cuyos padres se preocupan más y les hacen apliques y salen con trajes impecables y la gran mayoría que no... Por un lado se han hecho varios talleres de apliques y de hecho hay chicos que hacen muy lindos apliques, a diferencia mía que soy horrible para las manualidades (a duras penas los saco para lavar la leva y los coso para ponerlos, ja ja ja). Pero creo que lo más importante a la hora de ver una murga no es ni los trajes ni la fantasías sino que lo más importante es lo humanamente artístico, o sea los ritmos, los bailes, las canciones, las palabras, los mensajes.... Prefiero ver a una murga de un barrio popular como, por ejemplo, las murgas de Fiorito, donde capaz que no todos tienen trajes pero que les sobre vida y alegría, donde están todos bailando alegres, donde ver pibes caminando con las manos, bailando todo el tiempo y sin obedecer órdenes que una murga de todos con traje y cara de culo desfilando como granaderos. Las fantasías tienen importancia pero no siempre son lo más importante. Hemos salido con algún muñeco, tenemos banderas y a veces pensamos algo vinculado al teatro en el escenario pero no es lo principal aunque puede que volvamos a darle una importancia mayor en futuros carnavales.

¿Guardianes se reconoce como heredera de la murga porteña como género o busca inserciones más amplias?

Guardianes es una murga porteña, la más porteña de todas ¿Cuántas murgas ensayan y hacen corsos a menos de cien metros del puerto? ¡Ja ja! Aunque, hablando más seriamente, nos interesa la historia, no para hacer exactamente lo mismo sino para seguirla caminando. La historia de una murga es la de su barrio y no sólo desde las letras. Es muy común – y está bueno – que murgas de barrios tradicionales como Boedo, Almagro o Palermo tengan influencia del tango, o de vivencias barriales. De hecho tienen sus pasos y características particulares... En la 31 la estamos construyendo; nuestros pibes están marcados por su historia. Entonces no es raro que en algún momento del desfile aparezcan sus raíces, sus tradiciones, de la misma manera que en un corso en el barrio Güemes, se tiren harina como pasa en el carnaval de Jujuy o en Bolivia… La inmigración también tiene su historia. Con respecto a lo artístico, en sí no nos preocupa porque tampoco creo que nosotros nos vayamos mucho de las tradiciones. De todas maneras a mí particularmente me suelen gustar las murgas que lo hacen. En su momento, me gustaba mucho Matadores de Tristeza. Me gustan las murgas de Palermo: Atrevidos por Costumbre, Rechifle, que también tienen cosas distintas y me gustan las que tienen mucho teatro. Aún así, mantenemos cierta estructura: un desfile, presentación, la crítica en el medio, la matanza, retirada y a veces homenajes. Por ahí no tan a rajatabla pero todo eso está. Después la manera de desfilar es muy particular porque tenemos muchos pibes pero no es un estilo muy a lo "Centro Murga". Los grupos no se conforman en tanto todos varones o todas mujeres sino que muchas veces se dan por edad o afinidad. Además tenemos algo muy particular y que es que en el baile hay más de ochenta por ciento de mujeres porque los varones vamos más a la percusión y entonces se da de otra manera.

¿No hay mujeres en la percusión? ¿Por qué pensás que se da de esta manera?

Hubo algunas, es un tema complejo, porque no quiero "naturalizarlo" pero hay una tendencia a querer hacer una cosa o la otra, de parte nuestra está abierto a que se haga de todo, de hecho hay chicas que tocan, que fueron aprendiendo o que yo les enseñe, pero su pasión es el baile. O sea, tampoco me voy a poner a obligar a las chicas a que toquen o que los hombres bailemos sólo para hacer "discriminación positiva" y hacernos los "abiertos". A mí me encanta que las chicas toquen percusión y hay muchas murgas hermosas donde esto se puede ver. Creo que el tiempo lo va a ir emparejando; antes las chicas no podían ni bailar y creo que actualmente a más de uno no le termina de caber.

¿Cómo describirías la organización interna de tu murga? ¿Cómo es la toma de decisiones, su estilo de funcionamiento? ¿Pensás que lo organizativo se relaciona de manera directa con las elecciones estéticas que privilegia cada agrupamiento?

En Los Guardianes buscamos la horizontalidad por eso ya no hablamos más de "directores". Pero tenemos bien en claro que nunca hay una horizontalidad absoluta y menos en murgas como la nuestra con muchos pibes así que tratamos de que los más grandes compartamos la mayor información posible y que de la manera más pedagógica los formemos para que vayan aprendiendo no sólo a bailar o a tocar; hay decisiones en las que participan todos los pibes o al menos muchos de los "sub 14". Hay otras que las tomamos sólo entre los más grandes. Creo que en lo artístico está lo más horizontal sobre todo en el desfile o sea que ahí hay una relación entre lo organizativo y lo estético.

Me gusta jugar con la hipótesis de que lo artístico y la organización de alguna manera se relacionan, entran en una dinámica…

La relación está. No sé si siempre es directa pero está. Además hay mucha interacción entre la percusión y el baile o la percusión con el escenario. Es algo que hay que pensarlo como "tendencia" y no como regla estricta.





¿Qué tipo de inserción tiene Guardianes en el panorama murguero actual? Es claro que con el agrupamiento que nuclea a muchas murgas porteñas (básicamente las que se reúnen en torno al Circuito) la relación ha sufrido deterioro. ¿Guardianes se plantea la posibilidad de una reconstitución de esta conexión?

Aquí tendría que marcar un posible "error" que tiene que ver con cierta homogeneización. Este señalamiento es importante porque si se habla de una "reconstitución", esto tiene una respuesta complicada.

¿Cómo sería eso?

Para nosotros, como te había dicho antes, irnos del Circuito oficial - ese "deterioro" del que vos hablás - fue un paso adelante en la inserción dentro del panorama murguero actual. Suena contradictorio pero fue así porque iniciamos lazos con muchísimas murgas. O sea, cuando muchos nos decían que nos aislábamos en realidad era todo lo contrario: nos abrimos y descubrimos un montón de lugares nuevos, como corsos en Moreno, Francisco Álvarez o de murgas como Espíritu Cascabelero, Los que quedamos, Los Piratas y los Locos de Fiorito, entre muchas otras murgas y que a su vez pasaron por la 31. Cuando nos fuimos del Circuito muchos nos decían "¿Qué? ¿Se van del carnaval?” Por ahí por ignorancia pero eso es negar al otro, es creer que lo único que hay es la Comisión de Carnaval y creo que desde el espacio de Murgas Independientes demostramos que no. En particular con Los Guardianes no se jode porque es una murga de un barrio que, por ejemplo, en muchos mapas (recuerdo una guía que venía en el diario La Nazión donde la Villa 31 aparecía como "espacio verde") no figura. Entonces, la negación del otro es una parte muy importante de nuestra lucha y por eso hay cosas que a cierto sector de la Comisión de Carnaval no le podemos perdonar de ninguna manera. Por ahí parece muy raro, sobre todo en estos tiempos. Pero tener códigos, dignidad o cómo se le quiera llamar es algo muy importante para nosotros. Creo que es algo que el sistema está haciendo mierda porque cada día vale más la plata y menos los seres humanos, los códigos y el otro y por eso a tanta gente le cuesta tanto entender cómo es que nos fuimos del Circuito y más encima nosotros siendo de una villa. Pero hubo muchos motivos que ya te nombré antes y este también es uno. Igualmente, volviendo a la pregunta o posiblemente a lo que querías llegar con la pregunta, en algunos ámbitos puede haber alguna reconstrucción y creo que la hay pero con algunas murgas, con las que, por ahí al habernos ido del Circuito, habíamos quedado distanciados y ahora tenemos una recomposición.

¿De qué manera?

Bueno, que el año pasado hayamos actuado en Parque Centenario, cosa que posiblemente vuelva a pasar este año o el que viene, puede ser un ejemplo. También porque hay murgas de "las del Circuito" que se han ido acercando a Murgas Independientes y eso va generando nuevos espacios. A esto se suman dos temas de coyuntura: uno es el Movimiento Nacional de Murgas (M. N. M.) y el otro es la situación de Capital Federal y ciertos procesos que están haciendo varias murgas a partir de los recortes a la Comisión de Carnaval. Si bien la desconfianza por el oportunismo está, en lo particular vengo siguiendo mucho ese tema y también lo charlo con murgueros que están en el Circuito como Diego Robacio o gente de otras murgas de las más cercanas a nosotros y algunos avances positivos veo, aunque sé muy bien que no todas las murgas del Circuito oficial se manejan así Pero ver que en Parque Centenario se apoye abiertamente a otras movidas que sufren los ataques de Macri o a murgas de Provincia que son atacadas cuando quieren hacer un corso o en sus ensayos, marca que, al menos en una parte de las murgas, hay quienes lo ven más parecido a como lo vemos nosotros y recapacitan sobre la necesidad de ser más solidario con otras luchas y sobre todo con otras murgas. Es un avance aunque hay que ver como sigue. Los Guardianes nos fuimos del Circuito porque sus condiciones internas eran, y siguen siendo una verdadera inmundicia; ojalá en el futuro se construya algo distinto porque la verdad que tiene que haber parte del presupuesto que se destina desde el estado para la promoción de cultura en nuestros carnavales pero no de esta manera. Realmente que una murga como la nuestra, por su autonomía y por lo que nombré antes, quede afuera de un presupuesto que es de todos, cuando murgas de otros barrios más pudientes cobran un dinero por presentarse en carnaval es una injusticia enorme y espacios que dicen ser militantes y críticos, como en algún momento lo hacía el Frente Murguero y hoy sucede con algunos jetones que rosquean en el M. N. M. – seguramente habrás visto un cruce feo antes de Suardi que lamentablemente se metió en Dale Murga bardeando a compañeros de Zona Norte (5) – deberían plantearse esto con más radicalidad ya que la Comisión de Carnaval con sus reglamentos y el reparto de ese presupuesto es un claro ejemplo de lo que es el neoliberalismo y la distribución injusta que muchas murgas y murgueros dicen combatir. Pero llevarlo a cabo de hecho y no de palabra porque un documento lleno de chamuyo aporta muy poco si después nadie se juega y se siguen avalando estas cosas. Entonces, decirse "compañeros", cantarle a las Madres de Plaza de Mayo (que está muy bien) o marchar un 24 de marzo sirve muy poco si en lo concreto no se plantan. Además son cosas muy fáciles hoy. ¿Quién se va a oponer al que critica a la dictadura? Hoy, por suerte, casi nadie. De jugado no tiene nada. Jugarse sería plantarse en serio frente a las injusticias de hoy (y un ejemplo sería frente a la Comisión de Carnaval) o estando realmente cerca de quienes la pasan mal y no por ahí hacer algún viajecito a una marcha en otra parte, en donde se está varios días de joda y por ahí un día se hace un tallercito y "lavamos nuestras culpas" o se participa de una concentración, lo que cual también está muy bien, pero poniendo cada cosa en su lugar. Para mí se es consecuente si se actúa siempre con esa consecuencia porque si no es como esos empresarios que cada tanto donan un parte muuuy chiquita al lado de la fortuna que amasan explotando a otros para "lavar culpas" y de paso limpiar su imagen. Es como Macri apadrinando el hospital Argerich. El problema de asistencialismo también es algo que sufrimos en el barrio y más de una vez hemos preferido que se "metan la donación en el culo". Porque cuando conseguimos algo que nos pertenece, muchas veces aparecen quienes se creen dueños de nuestras vidas, es como que el pobre tiene que pedir permiso siempre. Cuando estábamos en el Circuito se nos ha dicho más de una vez "si no fueran por esto ustedes no existirían". A muchos de los que nos dijeron eso le estamos dedicando los últimos cuatro carnavales ¡y seguimos existiendo! Como dice el Diego: “¡Qué la sigan mamando!


Por otro lado, Ramiro, tu murga ha participado directamente en la gestación de otro conglomerado, el Espacio de Murgas Independientes ¿no es cierto? ¿Cómo ha sido este nacimiento? ¿Cuáles son las condiciones tanto objetivas como subjetivas que le dieron origen?

Bueno, eso justamente era algo de lo que se venía hablando en el 2004 al menos en Capital Federal (porque en Provincia viene de antes).(6) Espacios como el M.I.O. en el oeste ya existían desde un par de años antes y algunas murgas de Capital Federal que o bien se iban del Circuito o nunca formaron parte de él, caso Herederos de la Locura, se acercaban. Lo hacían tanto al M.I.O. como a murgas de Zona Sur. En el 2004, Cachengue y Sudor se fue del Circuito y nosotros también teníamos relación con Matadores de Tristeza, que lo habían dejado antes. Ese carnaval la pasamos muy mal en el Circuito y además había muchas cosas que no nos gustaban (algunas ya las mencioné antes) y por otro lado teníamos relación con murgas como Los Bakanes de Olivos y veíamos por la Agenda Murguera, que por ejemplo, Espíritu Cascabelero hacía muchas movidas en Lanús, además de su corso. Así que con Nelly y otros pibes nos tomamos todo el 2004 para discutirlo seriamente. Para diciembre la decisión ya estaba tomada pero además era la marcha carnavalera de La Plata, y ese encuentro fue un poco lo que termino de disparar el nacimiento de Murgas Independientes. Una semana después nos juntamos Los Guardianes, con Cachengue y Sudor, Matadores de Tristeza, Malayunta y Herederos de La Locura y pusimos un poco en marcha el "Circuito Alternativo de Capital Federal". En enero se sumó Espíritu Cascabelero y también nos juntamos con el M.I.O. La verdad es que en ese carnaval no nos faltó nada. Obviamente, nos sobraban invitaciones porque hicimos casi todas las presentaciones del Circuito Oficial a modo de despedida pero además actuamos en otros corsos y para los cuatro que hicimos en nuestro barrio tuvimos como a veinte murgas invitadas. Ese carnaval hicimos dieciocho presentaciones en corsos fuera del barrio y también actuamos en nuestros cuatro corsos. La mitad de nuestras presentaciones fue en corsos independientes y todas las murgas que nos visitaron eran murgas que no estaban en el Circuito Oficial. En el 2005 hubo una etapa de construcción del Movimiento que tuvo sus momentos difíciles, porque durante el año éramos pocos (básicamente Cachengue y Sudor, Espíritu Cascabelero y Los Guardianes). Hubo un viernes de invierno – en ese año nos juntábamos los viernes; después cambió a los martes – que hacía un frío terrible y a la reunión solo fuimos Kaky, de Espíritu Cacabelero y yo. Hoy lo recordamos como una anécdota. Para fines de ese año el espacio fue creciendo; se sumaron un par de murgas nuevas de Capital Federal y también Los Que Quedamos y, al año siguiente, había entre quince y veinte murgas que nos reuníamos durante el año. En el 2006 sacamos seis micros para Suardi y avanzamos muchísimo. Las razones subjetivas son diversas: por un lado en Capital Federal había mucha homogeneidad ideológica y de coyuntura porque éramos murgas que nos habíamos ido del Circuito. En Provincia fue más heterogéneo. Creo que eran las ganas de salir en carnaval y de ponernos en contacto con otras murgas tanto para visitar sus corsos como para invitarlas al nuestro. El Movimiento nace a partir del Circuito Alternativo de Corsos pero después empieza a contener las inquietudes de muchos de nosotros y que tanto Los Guardianes como las otras murgas de Capital Federal (y te diría que también Espíritu Cascabelero, que fue la primera que se incorporó con la idea de hacer "algo más que los corsos") teníamos.



¿Cómo ha evolucionado, teniendo en cuenta su crecimiento casi exponencial? ¿Cuáles dirías que son sus lineamientos básicos? ¿Te parece que puede hablarse ya (a tan poco tiempo de su constitución) de corrientes internas a este movimiento ya sea de tipo geográfico, artístico - estético, ideológicas, etcétera? ¿Cómo vislumbras su proyección a futuro?


Es un crecimiento que en Capital Federal encontró casi su techo en el 2006. Por ahí hoy hay nuevas murgas de esta zona pero que son, en su mayoría, desprendimientos de murgas que ya estaban en ese entonces. En donde sigue creciendo y no hay techo es en Provincia. Por ejemplo, mientras respondo tu pregunta pienso en que hace un rato que llego de una reunión en donde se presentó por primera vez una murga de Morón: Los Galanes de Morón, y hace un mes aparecieron como cuatro o cinco murgas nuevas del oeste. Algo parecido se dio en Zona Norte el año pasado y puede que sigan creciendo y en el sur se pueden seguir incorporando murgas. En lo geográfico, lo que hacemos desde el año pasado es alternar las reuniones: las "generales interzonales" se hacen una semana y a la siguiente nos reunimos por zonas (o sea Capital Federal, Zona Norte, Zona Oeste y Zona Sur aunque muchas veces vía celular nos contactamos vía teléfono celular si hace falta). Eso hace que en muchos casos, murgas a las que les costaba mucho participar por la distancia al menos se puedan acercar a las reuniones zonales. Con respecto a cuestiones identitarias, yo el año pasado había escrito un artículo sobre distintos tipos de "agrupamientos" en base a ciertas identidades.(7)

A mí me sigue pareciendo un texto muy simmeliano…

Pero no a todos les gustó y quizás tuvo algo medio accidentado, porque hubo quienes lo interpretaban como un "encasillamiento" y la verdad que no era la intención, sino simplemente conocer y dar a conocer ciertas afinidades e identidades para ver cómo construir algo plural que contenga a todos. Yo hacía un par de años que vislumbraba este tipo de construcción por zonas. No sabía cuándo pero sí que, en algún momento, el crecimiento nos iba a llevar a esto. A futuro veo algo más amplio, más nacional. Si prospera, creo que el futuro es el Movimiento Nacional de Murgas. Pero, obviamente, el crecimiento también significa afrontar más problemas, más diversidad, más complejidad a la hora de entendernos y de no repetir errores (que por ahí en una zona se conocen y en otra no); o sea más difícil. Y si llega a aparecer guita… ¡Uuuhhh, qué quilombo! Ahí aparecería lo peor de nosotros como pasó con la Comisión de Carnaval, pero, bueno, por suerte somos muchos los que estamos tratando de prevenir que se repitan errores.

¿Cómo pensás vos o cómo piensan los Guardianes en el contexto actual - a nivel del espectro murguero (altamente fragmentado, en mi opinión) y a nivel nacional - la cuestión concreta de la lucha por el Feriado de Carnaval? ¿Esta visión es compartida por el resto del Movimiento? ¿Es esta la única lucha que se plantean como posible o hay otras cuestiones que también creen que es necesario posicionarse en lucha?

No, no hay "una" cuestión concreta. Lo del feriado se puede pensar como una síntesis de muchos problemas, como que desde el debate por el feriado se pueden pensar muchas otras cosas, pero no es por el feriado. Al feriado lo queremos todos pero para Los Guardianes – y te diría que para Murgas Independientes también – lo que nos parece fundamental es el "cómo", porque el hecho de que los lunes y martes que caen cuarenta días antes de Semana Santa, sean feriados, en sí no es la gran conquista. ¿Qué pasa si como contraprestación, por ejemplo, nos exigen que hagamos corsos sólo esos cuatro días y que el resto de febrero no se pueda hacer nada? Perdemos como en la guerra. Hoy en Capital Federal hay ocho días en los que se pueden hacer corsos y en el espacio independiente lo extendemos algunas semanas más de marzo. Pero si fuera solo en febrero y sin feriado tenemmo ocho días. El tema es que tampoco es una cuestión de números. Fijate qué cuadrados que fueron muchos al comerse el caramelito del "feriado trucho" o sea ese asueto para empleados públicos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mal llamado feriado que muchos recibieron como "la gran conquista". Después también aparece el tema de la dignidad porque si un gobierno nos ofrece el feriado como estrategia para distraer al pueblo – como fue el Mundial 78 – pero sin dejarnos expresar libremente, tampoco sirve. Si no lo único que hacemos es darle pie a los fachos que dicen que queremos el feriado para "no trabajar". No es sólo el "qué" si no también el "cómo" y para complicarla más hay que agregarle el "de quien viene". Porque basta recordar "de quién vino" este feriado trucho: de los legisladores de "Compromiso para el Cambio” (actualmente el PRO), los mismos que hoy atacan a los corsos oficiales y a toda la cultura. Los Guardianes siempre estuvimos del mismo lado. ¡Bienvenidos quienes se sumen! En cuanto a lo fragmentado, nos falta avanzar más en torno a nuestras diversidades, tanto la artística, como la coyuntural de cada barrio y la generacional en cuanto a sus integrantes. Yo no quiero ni que se imponga el setenta por ciento de bombo con platillo por sobre lo otro ni tampoco que se impongan las murgas que hacen teatro por sobre los Centro Murga, por ejemplo. Lo que repudiamos Los Guardianes no es a quienes tienen más del setenta por ciento de bombos (porque de hecho, en este momento y en la gran mayoría de las presentaciones que hicimos en nuestros diez años de historia tenemos más del setenta por ciento de bombos en la percusión) sino a quienes quieren imponer un estilo por sobre el resto.

¿Cómo es la participación de Guardianes en ámbitos (quizás más circunstanciales) tales como la Marcha Carnavalera de La Plata, el Encuentro Nacional de Suardi - cuya impronta va mutando año tras año - o el Día del Murguero?

Bueno, es particular y también va mutando. Obviamente que hemos participado de los tres y los apoyamos a todos. Pero no siempre podemos estar en la totalidad ya sea por el costo de los viajes o por las condiciones para llevar a los más chicos. Por ejemplo, este año a Suardi voy yo solo. En el 2006 tuvimos a la murga bastante enterita en los tres eventos pero a La Plata hace dos años que no vamos aunque este año probablemente estemos. Creo que al Movimiento Nacional le falta aceitar un poco ese tema: no todas las murgas pueden viajar. Hay muchas murgas que no saben lo que es Suardi o incluso la Marcha Carnavalera y no tienen posibilidades de ir pero eso no significa que no puedan ser parte del Movimiento Nacional. También hay condiciones o situaciones que, quizás sin la intención de quienes lo organizan, excluyen. Por ejemplo un espacio muy “cachivache”, puede excluir a quienes tienen muchos chicos, un encuentro muy "militantemente dogmático" puede excluir a los cachivaches, y probablemente también a las murgas con chicos y así con muchas cosas. (8)

¿Qué es el Movimiento Nacional de Murgas y cómo participa Guardianes en este agrupamiento?

Mi opinión personal es que el Movimiento Nacional todavía está en construcción, aunque en los últimos meses se avanzó mucho. Desde Los Guardianes venimos pensando al carnaval a nivel nacional así que en ese sentido apoyamos y somos parte de este "movimiento en construcción" pero le falta mucho… Y nos falta mucho debate. Pero no el debate de "intelectual orgásmico" o lo que los pibes de la percusión nuestra llaman los "MP3"(militancia pajera al cubo, en referencia al militante universitario chamuyero de clase media que no tiene idea de las condiciones reales de los pibes de la villa y que se caracteriza por "hablar, hablar y hablar"). Yo creo que Los Guardianes venimos participando desde hace mucho no sólo por haber ido a Suardi o al plenario de Rosario sino por haber estado en muchas movidas que tienen que ver con esto. Si el Movimiento Nacional de Murgas avanza como un movimiento plural, comprometido, en donde se acepta de hecho la diversidad y se cumple de hecho con lo debatido, en donde las limitaciones de distancia se puedan superar y la voz de quienes no puedan viajar o de quienes siempre fueron silenciados se escucha y se difunde; si la voz no sólo de Los Guardianes si no también la de Los Piratas y Los Locos de Fiorito, la de las murgas de los barrios olvidados tanto del conurbano bonaerense (como Puerta de Hierro, el barrio Las Catonas, Villegas, 22 de enero, etcétera, etcétera, etcétera) o las villas de otras ciudades (como nuevo Alberdi en Rosario donde gente de Okupando Levitas está haciendo un taller o Villa La Maternidad en Córdoba) o de murgas de espacios más alejados como el Chaco, Jujuy, Trelew o Lago Puelo es escuchada y contemplada; si se crean condiciones concretas para una participación equitativa tanto para murgas con muchos niños como para murgas con otras condiciones distintas; si se debate y se comprende la diversidad artística; en definitiva si pasa todo eso, seguramente Los Guardianes vamos a estar en ese espacio, defendiéndolo "hasta las últimas consecuencias".




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(*) Llevado a cabo entre los primeros días de los meses de septiembre y de noviembre del año 2009 por medio de distintas modalidades de comunicación virtual.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Ultimo comunicado de Los Guardianes de Mugica con fecha del 5 de noviembre de 2009: Desmentimos lo dicho sobre nosotros en un artículo de Pagina 12.
Necesitamos desmentir lo publicado en el diario Pagina 12 el jueves 5 de noviembre. Dicho artículo habla de un evento en la capilla Cristo Obrero al cual asistió Alicia Kirchner y en el cual se menciona a la murga. La murga Los Guardianes de Mugica no estuvo presente en el evento mencionado, y obviamente no recibió ninguna donación por parte del gobierno ni de ninguna de las entidades presentes.

Desde hace 10 años la murga se maneja de manera independiente, y todo lo que tiene lo consiguió desde su trabajo. Sentimos enorme necesidad de desmentirlo ya que la murga NO HA RECIBIDO NADA, ni tampoco lo había pedido. A pesar de tener una gran cantidad de necesidades que siempre fueron ignoradas por los gobiernos, ya que la murga nunca accedió a seguir a los punteros políticos ni quiso ser parte del clientelismo existente al cual denuncia desde sus canciones y desde sus practicas concretas.
En numerosas ocasiones, tanto con este gobierno como con los anteriores la murga ha sufrido el accionar de punteros políticos y se ha negado una y otra vez a los intentos de cooptación por parte de estos.
Sin más, agradeceremos difundir esta desmentida.
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Notas:
(1) Se refiere a Nelly Benítez.
Ver: http://losguardianesdemugica.blogspot.com/2009_07_01_archive.html


(2) Consultar:




(4) En referencia al requisito presente en el Reglamento del Carnaval Porteño que da expresas directivas en relación a una determinada proporción de bombos con platillo con respecto a otros instrumentos en las bandas rítmicas de las murgas participantes. http://www.agrupacionmurgas.com.ar/RegyLeyes/car2008_reglas.htm


(5) Se refiere a intercambios en el grupo Dale Murga: http://ar.groups.yahoo.com/group/dalemurga/


(6) Consultar:


(7) Texto Suardi, el Movimiento y los murgueros. En: http://dalemurga.blogspot.com/search/label/Suardi


(8) Idem anterior.










lunes, octubre 26, 2009










Un mundo de puertas cerradas
Una muestra de Lacámera en La Boca deja entrever una Argentina en la que, pese a lo aparente, no había salida para hombres como él.




Por: Eduardo Iglesias Brickles

Cuando uno habla de los pintores de La Boca, fuera del hecho folclórico, la mayoría de las veces está invocando un espíritu, o un tipo de artista prácticamente desaparecido. Ese espíritu se sostenía en una actitud casi religiosa hacia el oficio, que se resumía en el hecho de que ellos no vivían de la pintura ni para la pintura. Ellos pintaban para salvarse. Todos tuvieron origen humilde y trabajos acordes y en cierta manera la pintura los "salvó" de la sordidez de una existencia monótona. Uno de ellos, uno de los más grandes, Fortunato Lacámera, está hoy presente en el Museo de La Boca. Es decir que gracias a la Fundación OSDE, con la curaduría de María Teresa Constantin, sesenta de sus cuadros nos muestran un cuerpo de obra de lo más relevante del arte argentino del siglo XX.

Hijo de inmigrantes genoveses, transitó por las diferentes etapas de su existencia como si no hubiera más remedio que hacerlo de esa manera. La muerte de su padre determinó que saliera a trabajar a los once años, como aprendiz de telegrafista en el Ferrocarril del Sud. A los veinticuatro, ya había dejado los telégrafos, las señales y los rieles, por la decoración de paredes "a la italiana", con imitaciones de mármoles, además de aceptar trabajos de pintor de brocha gorda.

Anarquista, por su formación obrera no tuvo la suerte de tener una educación artística formal; recién a los veintidós años, "en lo que queda del día", hace un curso de pintura con Lazzari en el salón de la sociedad Unión de La Boca.

Hasta 1926 sus óleos serán deudores del postimpresionismo criollo, en el que militan no pocos de los artistas argentinos de la época. Después de esos años de plein air, en los paisajes ribereños de Quilmes y la Isla Maciel, Lacámera se irá adentrando de a poco en lo más recóndito de su taller. Los motivos de sus cuadros se irán ciñendo a lo estricto, hasta lograr que el contenido y lujoso cromatismo de una sola flor sostenida por la transparencia del vaso que le sirve de florero, sea excusa necesaria. Cada tanto habrá alguna vista del Riachuelo enmarcada en las ventanas de su estudio, pero lo fundamental de su imaginería es aquello que alcanza a visualizar desde el borde de su caballete.

Lacámera es un personaje taciturno que busca refugio en la intimidad de los suyos para pintar, para crecer como persona y como artista. Pero el destino se encargará de torcer aquella rutina familiar con la muerte de Catalina, su compañera. El efecto de esta pérdida después se verá en su arte.

Hasta 1939 la paleta se mantiene alta y las ventanas del estudio están abiertas de par en par hacia la vista de la Vuelta de Rocha.

El aislamiento que le origina su personalidad, no es un obstáculo que le impida difundir y acercar la cultura a su barrio. En 1940 funda la Agrupación Gente de Arte y Letras "Impulso" de la que será presidente vitalicio. Cuando empieza su viraje hacia el recogimiento y la más absoluta intimidad parece que las persianas que dan a la Vuelta de Rocha se cierran, acto que denota un cambio en su paleta, que se vuelve penumbrosa, quedando prácticamente resumida a tierras, ocres y grises.

En ese sondeo de lo esencial, indaga en los contraluces de los paisajes del puerto y la luz que se filtra a través de las celosías y las cortinas de su taller. En "Interior", de 1940, la brisa infla una cortina. Aquí no es sólo el hecho fáctico, en el que reverbera la atmósfera de cierto cuadro de Edward Hopper, ni tampoco esa afinidad en la elección de temas; el asunto pasa por la transformación de un suceso banal en algo trascendente. Esta cortina que se hunde hacia el fondo del estudio, contradiciendo su misión de cancelar la claridad, la anima la necesidad de alzarse para que la luz delinee el ámbito sombrío del taller.

Esos interiores con una ventana o una puerta entreabierta, que deja adivinar el mundo exterior, son un campo de experimentación que el artista no dejará de practicar hasta el final de sus días.

En otro "Interior", de 1947, lleva al extremo su programa introspectivo. Una persiana cerrada, que deja presentir el paisaje que está detrás, subraya la distancia entre el devenir histórico y la brevedad personal; pero esa persiana, al no interrumpir totalmente la luz, crea una penumbra donde las sombras borran sutilmente los detalles, permitiendo divisar un armario, vislumbrar un banquito, una mesa con una silla y una maceta con malvones. Todos objetos cotidianos que destilan la dulce nostalgia de un prodigioso atardecer.

Cuando trabaja con el paisaje de La Boca, define las formas recurriendo al claroscuro. En el tríptico "Contraluz" de 1942, un panorama del puerto está construido con planos de grises, ocres y tierras; si aguzamos la vista tendremos la evidencia que bajo el trasegado de pinceladas se descifra, como un plus de color, la superficie rojiza del soporte de hardboard. Todo juega a favor en esta composición, hasta el silencioso ascenso del humo de algunas chimeneas, que rompen con su oblicuidad la construcción ortogonal de la marina.

A medida que evolucionan los años 40, no sólo en el color se radicaliza. También la composición y el dibujo se vuelven más esenciales. Como en "Naturaleza muerta con manzanas y ventana" (1942), donde la geometría juega un papel preponderante que acentúa una de las constantes en el arte de Lacámera: el silencio y la soledad. En esta serie de bodegones de composición limpia y clara, la geometría ordena los pocos elementos (unas frutas, papel de diario, un vaso y una flor) que son tratados con gran sencillez; los colores (en varias gamas de grises) son planos y las líneas arquitectónicas sirven para subrayar el carácter metafísico de la obra.

Mientras que en Quinquela el puerto de La Boca aparece como un canto al trabajo, en las imágenes de Lacámera casi no hay gente. Sean interiores o exteriores, ellas están inmersas en el silencio, en un espacio que es real y metafísico a la vez, que comunica al espectador una especie de melancólico extrañamiento.

Lacámera es un lúcido testigo de los cambios que se están operando en la piel de un barrio (que es un paradigma del país) que fue el centro de la esperanza proletaria. Deja entrever, detrás de una profunda soledad, la inclinación por Thanatos que estaba debajo del optimismo de una época que ahora a la distancia miramos con incrédula nostalgia. Por otro lado, pinta un contexto en el que no tenían cabida las rupturas de la abstracción y las inquietudes vanguardistas de la pintura europea. Sin embargo, aunque él no lo supiese, lo que pintaba era un mundo en el que no había salida para tipos como él, donde sus habitantes estaban atrapados en los estrictos límites de la historia. La sucesión de proyectos fracasados, la decrepitud de un capitalismo periférico, que el pesimismo posmoderno ha amasado, cancelando hasta la idea misma de progreso social, están latentes en la atmósfera de esos cuadros deslumbrantes.









Fuente: revistaenie.clarin.com/notas/2009/10/25/_-02024546.htm

FORTUNATO LACÁMERA - EUGENIO DANERI
por María Teresa Constantin





En 1708 un viajero francés escribe en su diario de viaje que “el desembarco —en Buenos Aires— se hace en un pequeño río nombrado RiochouYlle donde entran barcos de 50 toneladas... de allí a la ciudad hay medio cuarto de legua”. Así, muy tempranamente, La Boca parece fijar su imagen de barriada alejada del centro y mirando al río. Luego, un collar de casas alrededor de la Vuelta de Rocha acogerá a la mayoría italiana que singulariza al barrio; entre paisanos y apoyándose en lazos de solidaridad y cooperación es posible organízarse para construir los sueños. Así, en 1940 un pintor funda en su taller la Asociación Gente de Arte y Letras Impulso. Se trata de Fortunato Lacámera; hijo de trabajadores inmigrantes, se ha formado al calor de las ideologías obreras de la época, no es casual entonces que entre los objetivos de la asociación se plantee la difusión del arte en el pueblo. Bajo su dirección, la institución desarrolló una intensa actividad como sala de exposiciones, conferencias y conciertos, biblioteca, escuela de arte y editorial.





Paralelamente, Lacámera elabora su propia obra. De los primeros trabajos
—paisajes, sobre todo de la Isla Maciel— realizados al aire libre junto al maestro Lazzari, pasa hacia fines de la década del 20 a sus interiores, paisajes urbanos, na turalezas muertas y marinas.





El cambio no es casual, para esa época hay en Buenos Aires una fuerte presen cia de la pintura italiana contemporánea cuyo punto culminante será la exposición del Novecento italiano, en 1930, en la sala de Amigos del Arte, La pintura italiana se presenta en la Argentina con 45 artistas de ios más rele vantes y 208 obras. Lacámera encontrará en esa pintura la respuesta a muchas de sus inquietudes y su obra manifiesta el impacto recibido. Con tesón se ejer cita en la construcción del espacio, la incidencia de la luz y avanza hacia la depuración de los volúmenes en un lento y laborioso crescendo de despojamien to. De sus primeras obras de pincelada abierta, trazo visible y abundante materia pasa a una materia diluida, a grandes planos de color liso donde un detalle puede animarse con una pincelada matérica. Insiste en el uso de líneas rectas que aquietan y estabilizan la obra. El motivo parece sufrir un proceso de detención y suspensión en el tiempo. De sus obras depuradas y límpidas emana quietud y silencio. Lacámera no se alejó nunca del arte figurativo y, junto a otros artistas, encarnó una de las vías de renovación de la plástica argentina.





Buscó el contacto con el público a través del envío regular de sus trabajos al Salón Nacional y a exposiciones realizadas en el barrio y en las salas del circuito céntrico.

DE LAS CALLEJAS DEL PUERTO A LA INMORTALIDAD




por Isidoro Blaisten




"El humo llueve sin prisa / con espirales de hollín. / Bajo la lumbre carmín / se duermen los caseríos, / y en un fondo de navios / pasa Quinquela Martín". Creo que estos versos de Orlando Mario Punzi muestran con precisión cómo en el barrio de La Boca arte y vida formaban parte de un mismo paisaje. La mayoría de los artistas de La Boca nacen en el barrio y algunos llegan a la Academia: el escultor Pedro Zonza Briano, autor del monumento a Leandro N. Alern, y el pintor Miguel Diomede ocuparon un sillón en la Academia Nacional de Bellas Artes.Muchos tienen que librar su imprescindible lucha contra la pobreza y casi todos estudian en las agrupaciones culturales del barrio. En la biblioteca del Sindicato de Caldereros, una tarde, Quinquela descubre el libro El arte de Augusto Rodin y ahí comprende su destino. Y es en Unione e Benevolenza donde se forma Cúnsolo. En 1940, Fortunato Lacámera funda la agrupación Impulso, que ya había sido anticipada por el Ateneo Cultural de La Boca, en 1926. El barrio es un polo de atracción y vienen artistas de otros barrios: el extraordinario grabador y escenógrafo Abraham Vigo y el excepcional Fació Hebequer, pintor, dibujante y grabador, que tanto admiraba Roberto Arit. De La Boca fueron la cantante Rosita Quiroga, el compositor Pedro Láurenz, y el gran músico del barrio, con el que Punzi remata su poema "El gorrión y la luna": "Alguien silba con unción / un tema de tango muerto. / Y en las callejas del puerto / se aleja la melodía / mientras llora todavía / por Juan de Dios Filiberto". Es en estas "callejas del puerto" donde Victorica, Lacámera, Daneri, pintarán lo mejor de su obra. Es aquí donde dos grandes pintores: Cúnsolo y Diomede, se harán inmortales.




En los cuadros deshabitados de Víctor Cúnsolo siempre algo está por suceder. Algo extraño va a pasar y hay una atmósfera rara que confiere a la calle, al río, al puerto y a los barcos una magnitud de ensoñación. Un sosiego, una paz dormida están esperando. No se sabe qué esperan, pero esperan. Es como una respiración de ángeles. Cúnsolo crea una inmovilidad eterna, impone un lugar y delimita una arquitectura: todo puede suceder, pero siempre aquí, en estos límites precisos.No sé si Cúnsolo alcanzó a conocer a De Chirico: esa arquitectura que se impone sobre los seres, sobre las cosas y sobre la desolación, pero a mí me lo recuerda. Pero, a diferencia del gran maestro italiano, Cúnsolo no necesita de la reminiscencia de los clásicos. En sitios plebeyos, entre barracas inhóspitas y galpones destruidos, los mástiles desnudos van hacia lo alto, señalan el lugar donde han pasado las gaviotas, las huellas invisibles que dejan en el cielo. No hay nadie. Entonces el color estalla como un ramo de pólvora y la luz misteriosamente se duplica y brilla y vuelve a brillar sobre el río inmóvil. Cúnsolo murió a los 39 años, pero antes nos dejó la contemplación estupenda de un arrabal melancólico que él tornó luminoso como la esperanza."Una naranja es, para mi, un mundo necesario, perfecto". Esta confesión de Miguel Diomede creo que podría explicar su credo artístico. Para Diomede, el mundo es la pintura y busca en ella necesariedad y perfección. El hecho de que el mundo pueda caber en una naranja recuerda el descubrimiento de Borges en "El Aleph": "Vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo". Toda la historia del mundo cabe en "El Aleph" y todos los problemas de la pintura caben en una naranja. "Resolver" esa naranja es, para Diomede, resolver los problemas de la pintura. Sabe que la luz que ahora ilumina esa naranja mañana no va a ser la misma y anhela registrar ese paso. Y quisiera registrar el paso del tiempo en los rostros de todos los retratos y todos los autorretratos que pinta, y el ínfimo resplandor en el espejo y el matiz pasajero, esa fugacidad y sus enigmas, la perduración del instante en todos los objetos, juntos y al mismo tiempo, como están en el mundo, como quisiera que estuvieran en el cuadro. Y lo más difícil, sin apartarse de la figuración, sin destruir las formas, aunque creo que poco a poco las iba destruyendo. Por eso volverá una y otra vez a retocar infinitamente sus trabajos y pensará que los cuadros no se terminan, se abandonan.En esa búsqueda entregó su vida. Podría haber sido uno de tantos pintores efectistas, porque poseía una extraordinaria capacidad técnica, pero era un hombre honesto, un artista cabal y su lucidez le advertía que ese refinamiento del color, esa limpidez de nacarados imposibles e iridiscencias magníficas sólo podría lograrse a través de una elaboración incesante. Y en esa elaboración incesante lucha contra el tiempo: "Pinto cuadros chicos, de pequeño formato, si no, con mi manera de trabajar, no terminaría nunca", dijo una vez. Diomede reflexiona como pocos; elimina todo lo innecesario, lo superfluo. Es un obsesivo, un perseguidor; busca lo fundamental en lo elemental y quizá, sin estridencias, lo más profundo de la condición humana.

Fuente: bioportal0.tripod.com/pintores_de_la_boca.htm

jueves, octubre 15, 2009

miércoles, octubre 14, 2009



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viernes, octubre 09, 2009

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Fina estampa

Dos imágenes del mismo Carnaval en el que el mítico Batato Barea se dio el gusto de desfilar con la comparsa de travestis de la que deseaba ser parte.

Por Klaudia con K
Los organizadores del Carnaval del Club de Villa Urquiza se enojaron porque mientras iban cantando B. junto a Urdapilleta, se sacaban las pelucas para escandalizar a las otras desfilantes tan armadas de spray y purpurinas. Los directores de la murga decidieron que no podían salir porque acaparaban demasiado y muy grotescamente la atención. Los otros travestis eran casi veinte y se espiaban todos entre sí. Se quejaban por esas rotosas y absurdas con la boca mal pintada y sin rímel. Esa falsa copia de las antiguas vedettes. También estaba Brunilda Bayer con tacones tan altos que no sé cómo no se quebraban y una pelucona blanca. También se mataba de risa de todas las caretas. Y estaba la Jorgelina Zubeldía, que parecía una dama y se notaba que tenía cancha, pero más para mannequin. Cuando B. me vio, dijo: “Pareces Isabel Sarli”. Pero las otras, al verlas tan zaparrastrosas, murmuraban: “¿Y esto qué es, de dónde salieron?”. Ellas iban tan producidas, y además “las nuevas” ni siquiera usaban plumas, lentejuelas, nada de eso. A Urdapilleta de entrada no lo dejaron desfilar, pero B. convenció a los jefes de la murga diciendo que era una caricata, es decir, un personaje copiado de Luisina Brando, que además era su prima, mientras mostraba algo en la agenda. Los tipos se la creyeron.

Igual, entre tanto travesti careta, había una que decía: “A pesar de no tener nada como nosotras, son divertidísimas”. No paraba de espiarnos con sus ojos de araña enjaulada de strass pegado con la gotita, a escondidas, como para que nadie supiera su secreto. También desfilaba la famosísima Héctor de Villa Adelina. Realmente parecía una señora disfrazada de travesti, se notaba que era peinador por su batido negro altísimo. B. llevaba apenas una tanga e infinidad de pulseras y cadenas, pero la tanga era en realidad un slip negro y eso no hacía más que alertar a las otras que se preocupaban y aconsejaban: “Mañana ponete una bombachita”.

La Pochocha

Nos conocimos en la murga “Los Viciosos de Almagro”. Muchas cosas coincidieron para las dos. Ella y yo nunca habíamos salido a desfilar en ninguna comparsa. Hasta entonces no nos habíamos vestido jamás de mujer, pero alguien me dijo: “Vamos, es Carnaval, vení a divertirte un rato y a bailar hasta el amanecer”. Me invitó una mariquita del barrio. No sabía qué ponerme, ella me prestó todo. Y así, a lo Liza Minnelli, me encontré en el ómnibus que nos paseaba de corso en corso, con una persona maravillosa, el propio B.

Al cabo de un rato de charla descubrí que éramos vecinas (...) Nos encontramos en una casilla de madera donde se cambiaban todas las chicas. La vi salir tan exótica, con una cascada de collares multicolores y apenas el pequeño taparrabos negro. Usaba mucha bijouterie porque todavía no se había hecho las tetas. Mientras desfilábamos, ella de pronto dibujaba en el aire unas contorsiones increíbles. Todo el mundo la ovacionaba. Llamaba mucho la atención, más que las superemplumadas y requeteproducidas.

Del libro Te lo juro por Batato, de Fernando Noy, Libros del Rojas.


Corso a contramano

Por definición, el Carnaval tiene la fuerza subversiva de ser el rito pagano que habilita al goce y a la expresión desbordada. A ser lo que siempre se quiso o andar de visita en otro personaje sólo para ver de qué se trata. En ese aquelarre de cuerpos, plumas, calor y agua hay un espacio ideal para la visibilidad y la provocación, aunque a veces también para la violencia. Juancho Martínez, fundador de una murga de travestis pionera de Gualeguaychú, repasa la historia que lo llevó desde el desafío a la prohibición de la dictadura de Onganía hasta la consagración como Reina Mama en los corsos de Entre Ríos.

Por Diego Trerotola

¿Murgas eran las de antes?

Defendidas como alma y cuerpo del Carnaval vernáculo, las murgas porteñas siempre se representan de manera romántica como la supervivencia de milenarios rituales genuinamente populares del Rey Momo, como la utopía de la conjura de las impuestas jerarquías sociales que describió Bajtín en su estudio del grotesco en Rabelais, elogiando las fuerzas subversivas del Carnaval medieval con la inversión como estrategia que transforma al rey en bufón y viceversa. Ese gesto murguero, popular, es venerado como el espíritu triunfal de la mascarada como resistencia política en la modernidad burguesa. Y ahí mismo donde aparece la apología de las murgas locales, también flota el recuerdo del escritor argentino Pedro Orgambide, que en 1968, en la antología colectiva Carnaval, carnaval, dedica un cuento a la épica de una murga que atraviesa Buenos Aires como si, alegoría mediante, atravesase la historia del país. Promediando el cuento, cuando el director de la murga hace una impasse con su grupo, se lee: “Esos eran Carnavales, no los de ahora. El director (lo llamaban Jefe) llevó a los suyos más allá de Palermo. Y allí siguió la fiesta, pero ahora con cantos, vino, mujeres, carne, todo a lo grande, a lo criollo. Se bailó mucho, entre asadores humeantes, mientras los chicos jugaban a la pelota con las vejigas hinchadas de aire que traían de los mataderos. Algún cajetilla (nunca faltan críticos cuando un pobre se divierte) frunció el ceño ante el espectáculo. ‘Paciencia —dijo el Jefe—, él se la buscó’. En broma, como quien no quiere la cosa, le bajaron los pantalones y le escupieron allá donde usted sabe, y lo patearon un buen rato y lo dejaron tumbado en una zanja, por marica y por jetón. El baile siguió y, según dicen, los tambores se oyeron en toda la ciudad”. Evidente reescritura de la escena de violación de El matadero de Esteban Echeverría, con la palabra “cajetilla” para identificar al enemigo usada como link con ese texto fundante de la literatura argentina, es claro que este párrafo tiene una mirada revolucionaria sobre las clases, pero un poco más allá comienza el problema. Porque la revolución parece terminar donde empiezan el género y la orientación sexual; y ahí están las “mujeres” como un objeto más para diversión de la murga; y ahí está la “marica” liquidada a palos para que siga, siga, siga el baile al compás del tamborín patriarcal. Y así, en este Carnaval doloroso, la murga no es inversión sino multiplicación del machismo y de la heteronorma cotidiana, estandarizada, asimilada. La escena encierra visos y vicios de la izquierda revolucionaria de aquella época que, por momentos, se parecía demasiado al Onganía que reprimía con su ley marcial, cortándoles el pelo a hippies, putos y trans, persiguiendo a mujeres que usaran pantalones; toda revolución indumentaria, toda relación dinámica y no conservadora entre los géneros era reprimida debidamente, transformando a las comisarías en salones de belleza reaccionaria. El mismo año que el texto paródico de Orgambide se imprimía como malestar sexista en la cultura carnavalesca, lejos física e ideológicamente de Palermo y de la conducta cajetilla, una murga encabezada por Juancho Martínez en Gualeguaychú imprimirá por fin el revés de la trama.

Reina Mama
“La murga ‘La Barra Divertida’ fue la revolución en aquel momento porque aparecíamos Tomás, Pablo, Claudio y yo vestidos de mujer sin careta, sin antifaz, solamente con maquillaje. Los militares en aquella época habían prohibido máscaras y antifaces, no se podía tapar el rostro, había que sacar un permiso policial diciendo de qué estabas disfrazado, y te aceptaban o no. Y dijimos no, no sacamos ningún permiso, nos maquillamos y salimos a cara descubierta. Cuando salimos de acá les dije a mis compañeros que no sabía si mañana íbamos a volver”, recuerda Juancho Martínez, desde ese “acá” que sigue siendo el mismo lugar de hace más de cuarenta años, su casa-taller en una esquina del laberinto de casas bajas del centro de la ciudad de Gualeguaychú, alejada varias cuadras de la avenida comercial y su ajetreo perenne. No hay nostalgia ni tono épico en la evocación de Juancho, más bien narra neutro, casi perplejo, como quien repite algo que le pasó a un desconocido. En ese verano del onganiato, Juancho se había reinventado con ese mismo artefacto que ahora descansa por un momento mientras repasa su historial: una máquina de coser. O, mejor dicho, la máquina de coser más famosa de Gualeguaychú, porque cualquiera que pasa hoy por la casa de Juancho puede verla a través de su puerta abierta de par en par durante el día, con su taller de costura casi desbordado en la vereda como si fuera un reality barrial que expone al ojo voyeur el glamour cotidiano del corte y confección de trajes por encargo y vestuarios de murgas, comparsas, shows y ballets de acá y allá del país. “Y la policía no se animó a hacernos nada por la forma en que nos respaldó el público. No pecamos de obscenidad, ni nada, salimos con grandes trajes de María Antonieta, de reinas, de marquesas, dentro del tema de la murga. La policía nos miraba y nada más, aunque sabía que nosotros no habíamos sacado permiso. Y después empezábamos a salir todos los años, y todos lo años ganábamos”, agrega Juancho, que sabe que no fue el primero en salir travestido en un Carnaval, pero que sí su actitud implicaba un cambio de valores, ellos eran el verdadero corso a contramano. Porque la tradición del travestido en el Carnaval local, según Coco Romero en su libro La murga porteña, se remonta al tiempo del estreno en 1914 de la obra de teatro Los invertidos de José González Castillo, aunque la figura de la “Marica” (tal el nombre oficial del travestido en los Carnavales de mitad del siglo XX) se terminó imponiendo en los años siguientes sólo como parte del show de las murgas humorísticas que usaban el disfraz de mujer como caricatura paródica. “Antes salían vestidos de mujer en cómico, tipo mamarracho”, aclara Juancho, que sabía que la cuadrilla de la murga que encabezaba tenía otra sensibilidad, que en esa época no tenía nombre porque recién el ensayo revelador de Susan Sontag sobre lo camp iba a publicarse al año siguiente. Y va a ser Manuel Puig, aún más tarde, en 1971, reflexionando sobre su literatura pop latinoamericana, el que mejor traduzca a Sontag a la jerga local, y termine explicando sin querer la transgresión que implicaba el desplazamiento del travestido mamarracho a la reina amplificada que encarnaba Juancho. “El camp lleva ese mundo cursi a la caricatura para demostrar que es indestructible; la sátira, en cambio, ridiculiza lo que provoca molestia y, sin perdón, lo destruye”, sintetizaba Puig en una entrevista a Panorama y sus palabras eran del mismo talle que los miriñaques de siete metros de circunferencia que, al modo de unas exageradas Marías Antonietas mesopotámicas, Juancho Martínez y sus secuaces llevaron como armaduras en su cruzada barrial contra la homofobia. Mujeres al borde de un ataque de caricatura versallesca, esa murga entrerriana fue la inversión definitiva del Rey Momo, ahora travestido de Reina Mama para imponer su matriarcado, porque lo femenino en los cuerpos ya no era el objeto de burla sino un tatuaje inextinguible bajo la piel como marca de seducción y sensibilidad auténtica.

Plumas de la patria rosa

Como Juancho, en otros puntos del país también existieron esos gestos murgueros y, de alguna forma, ciertas manifestaciones carnavalescas fueron una forma de resistencia gay frente al recurrente giro a la derecha muchos años en la Argentina. Por ejemplo, en el Tigre, durante la era Onganía, se popularizó un Carnaval que en realidad era una fiesta gay y que convirtió al Delta en un lugar casi mítico durante la última dictadura. Ahí fue invitada la murga de Juancho, por supuesto. “Nosotros hacíamos viajes con ‘La Barra Divertida’, y nos contrataron de Tigre para un Carnaval. Viajamos allá, ganamos y nos iban a dar el primer premio en un escenario en el medio de una avenida. Entonces, el intendente de la ciudad, como era tradición, llamó a las chicas de la murga para condecorarlas y darles el trofeo; y pasaron nuestras compañeras, pero el intendente enseguida aclaró que ‘las chicas’ que tenían que pasar eran las de los vestidos grandes, que éramos nosotros. Creo que el intendente nos confundió completamente, o no tenía otro nombre para llamarnos”, recuerda otra vez Juancho, sobre tiempos donde la palabra gay ni figuraba como opción, y homosexual o travesti no eran cosas que se pudiesen vocear en un acto público oficial.Con el tiempo, las murgas barriales de Gualeguaychú donde se multiplicó la sensibilidad diversa de Juancho crecieron hasta transformarse en comparsas gigantes que fueron adoptadas por los clubes más importantes de la ciudad. Y durante más de seis años, Juancho dirigió “Papelitos”, una comparsa que tomó su nombre por los trajes de papel crepé de sus orígenes humildes como murga, y que hoy, apadrinada por el Club Juventud Unida, es una de las cinco sobrevivientes que desfilan en el espectáculo profesional que cada sábado de enero y febrero se ofrece en un corsódromo Hi Tech equipado para sostener ese evento fastuoso registrado como el “Carnaval del País”. Y el brillo que empezó allí donde unos miriñaques desafiaron la autoridad, ahora, en versión un poco cajetilla, conserva cierto aire de inversión rebelde: hombres y mujeres se calzan las plumas por igual, con taparrabos de lentejuelas idénticos, como si por un momento la vedette marica fuera propiedad de todos los cuerpos, sin ninguna distinción. La purpurina eclipsa la piel, la teatralidad camp avanza indestructible al ritmo de los parches.Tras muchos años sin desfilar, Juancho fue convocado en 2007 para interpretar a un personaje en la comparsa “Papelitos”, que cumplía 30 años. Y, claro, él se hizo su propio traje, ahora ya no de reina del miriñaque king size sino de fundador de la patria rosa. “Cuando yo salí de rosado, que hacía de Virrey del Río de la Plata, una locutora de Canal 13 me pregunta en un reportaje: ‘¿Qué van a decir en tu casa que salís todo de rosado?’. Y yo le respondí: ‘Que soy el virrey y que en esa época eran todos dudosos’.” Al chiste, tal vez algo homofóbico de la notera, se le responde con otro chiste, pero uno que reescribe la historia con las plumas de la teatralidad marica. Y hoy, hoy mismo, viernes 6 de febrero de 2009, Juancho escribe una nueva página en la historia plumífera del Carnaval: “Este año volvemos porque hay una murga que se llama ‘La Vieja Fantasía’ que rinde homenaje a ‘La Barra Divertida’ y nos pidieron que salgamos, hace años que nos vienen pidiendo, pero ahora nos entusiasmamos y vamos a salir los que quedamos”. Pero esta murga no es de las que brillan en el corsódromo sino que es una creación popular, independiente, que sale en ‘Matecito’, el corso barrial, callejero de Gualeguaychú, que se hace todos los viernes de febrero como evento paralelo (y que funciona, en parte, como parodia) al Carnaval oficial. Y no podía tener mejor nombre la murga que homenajea a Juancho, porque aún hoy palpita la fantasía libertaria de antaño de demoler el orden sexual establecido, de dilapidar las injustas jerarquías genéricas impuestas, que serán enfrentadas, una vez más, con un miriñaque colosal, que la máquina de coser de Juancho terminó de parir por estos días. Y volver a desfilar con honores no significa ir en una carroza, en esos tronos rodantes que elevan al murguero por sobre la gente. Si la utopía del Carnaval es también degradación de la autoridad, el rey y la reina tienen que ir al ras del piso, al mismo nivel que cualquier mascarita suelta, y eso lo sabe Juancho que tiene corazón de corso: “El escenario mío es la calle, ni siquiera una carroza, si me invitan a una carroza no voy. Cuando volví a salir en ‘Papelitos’ el director me dijo: ‘Salí donde quieras’. Y elegí la calle, taconeando en la calle”. Bueno, exactamente al ras del piso no, más bien arriba de varios centímetros de tacos que, usados de la manera correcta, pueden producir un eco, un traqueteo contra el pavimento, que tal vez sea más revolucionario, sensual, estridente y utópico que cualquier batucada.



lunes, septiembre 21, 2009

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Yente, entre las pioneras

ALBERTO GIUDICI.

El, Juan del Prete, uno de los grandes nombres de la plástica del siglo XX, fue el primero que realizó una muestra de arte abstracto en la Argentina, en 1933. Ella, Eugenia Crenovich (Yente), su esposa durante casi medio siglo, fue la primera mujer que se aventuró por el terreno de la abstracción al promediar la década del treinta y la osadía de exponer en la Galería Müller, allá por 1945. No se trata de una mera reivindicación de "género", pero en nuestra pacata Reina del Plata las pioneras que siguieron los pasos de Lola Mora y transgredieron el canon asignado socialmente no fueron muchas: Raquel Forner, Noemí Gerstein, Cecilia Marcovich, Alicia Penalba, y la lista no se ensancha mucho más entre las que dejaron de lado la pintura símil bordado, poblada de delicados arreglos florales, para incursionar sin retaceos en las distintas vanguardias. Y aunque la abstracción acumulaba en Europa dos respetables décadas de vida, acá su sola mención sonaba a mala palabra: "futurismo" era el equívoco término con el que la crítica solía englobar en forma peyorativa todo lo que tenía el desagradable tufillo de lo nuevo. Yente, en esa camada, se contó entre las más radicales.
Nacida en el seno de una familia de inmigrantes judíos llegada a fines del siglo XIX, su acercamiento a los postulados de la abstracción arranca en 1935 cuando conoce a Del Prete, con quien se casa dos años más tarde: una muestra en la galería de la revista Sur, donde éste mostraba su reciente producción, la deslumbró a tal punto que dejó a un lado el recetario clásico aprendido en Buenos Aires con Vicente Puig y en Santiago de Chile en la Academia de Bellas Artes. La invención de las formas, a veces con reminiscencias de la realidad, otras por el puro juego de las relaciones plásticas, será el camino que abonará una dilatada producción, que se extiende hasta su muerte en 1990.
Del Prete, que residió en París hasta 1933, donde se había vinculado con la asociación Abstraction-Création, mantuvo una fluida relación con Joaquín Torres García, con quien compartió una muestra en la galería Zak en 1930, pero no había tenido mayor contacto con la nutrida colonia artística argentina, que luego, ya de regreso, se conocerá como el Grupo de París. Secundado por Yente, Del Prete fue un solitario, desdeñado por la crítica local. Recién en 1945 su condición pionera le fue reconocida por un audaz grupo de jóvenes artistas que llevaron los postulados de la no figuración por nuevos senderos dando nacimiento a la Asociación Concreto-Invención. Este contacto, señala Lauría, "sacó a la pareja del aislamiento estético en que se encontraba, dando comienzo a una genealogía hoy reconocida por la historia del arte argentino". Buena parte de las obras de Yente ahora exhibidas evidencian la influencia de los concretos, sobre todo por el sólido trazado geométrico de los planos y las relaciones cromáticas. Sin embargo, lo más interesante de su labor es cuando, desde mediados de los 40, utiliza un aglomerado llamado celotex, que ella va desbastando, trazando en la superficie del cuadro un puzzle de formas lobulares, de distintos niveles, texturas y coloraciones que adquieren mayor o menor relevancia de acuerdo con la luz ambiente. Por momentos tienen la compacta estructura de los ideogramas mayas, aunque sin ninguna connotación figurativa. En otros, cuando recurre a tintas y pasteles, puede vérsela anticipando los nuevos derroteros que a partir de la década siguiente se conocerán como "abstracción lírica". Al igual que su célebre esposo, Yente no se atuvo a ninguna fórmula excluyente. De ahí que su lugar en el universo de la abstracción aún espera el reconocimiento que ahora, comienza a abrirse paso.
Fuente:


Años fructífieros - Yente






Lidy Prati
Resistencia - Buenos Aires (1921 - 2008)

Sin una formación artística académica, Prati se integra en la vanguardia invencionista argentina en 1944 con la edición de la revista Arturo. Es autora de las viñetas para el único número de esta revista. En noviembre de 1945 integra la Asociación Arte Concreto-Invención y firma el Manifiesto Invencionista publicado en la revista Arte Concreto Nº 1, en agosto de 1946. Durante los años 40 participa en las exposiciones de la Asociación Arte Concreto-Invención y, en 1950, integra Arte Concreto, muestra realizada en el Instituto de Arte Moderno de Buenos Aires.
Su obra -que explora un amplio repertorio de formas geométricas, bandas de colores y juegos de yuxtaposiciones- despierta el interés del artista concreto suizo Max Bill. En 1951 colabora en la revista cultural Nueva Visión. También trabaja como diseñadora, tanto en las artes gráficas como en el diseño de joyas. En 1952 viaja a Europa, visitando varios países en donde toma contacto con los principales referentes del concretismo internacional; entre ellos Georges Vantongerloo. A instancias de Aldo Pellegrini, en 1952, forma parte del Grupo de Artistas Modernos de la Argentina, junto a Maldonado, Hlito, Iommi, Claudio Girola, Antonio Fernández Muro, Sarah Grilo y Miguel Ocampo, participando de las exposiciones realizadas en Buenos Aires, Río de Janeiro y Amsterdam.En 1954 presenta en la II Bienal Internacional de San Pablo trabajos que muestran su inquietud por la problemática del color. En 1963 toma parte en 20 Años de Arte Concreto, organizada por el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, exposición para la cual también diseña el afiche y el logotipo.
Su obra es incluida en Latin American Artists of the Twentieth Century, realizada en el Museum of Modern Art de Nueva York (1993) y en Art from Argentina 1920/1994 inaugurada en el Museum of Modern Art de Oxford en 1994, muestra itinerante, que luego de recorrer varios países europeos, en 1995 finaliza en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires.
Recientemente participa en la exposición Abstract art from Río de la Plata. Buenos Aires and Montevideo 1933/53, en The Americas Society, Nueva York, 2001.

Arturo - Lidy Prati

Adriana Lauria: "Yente es una artista a redescubrir"
La curadora de la impactante muestra que Yente y Lidy Prati comparten en el Malba revela la importancia de una artista a quien la falta de visibilidad de sus trabajos y la preponderancia del plástico Juan del Prete, su marido, le impidieron hasta hoy brillar en su merecida magnitud.
Por: Román García Azcárate


La voz unánime de la crítica especializada destaca en estos días el valor de la exposición conjunta que reúne en el MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, a dos grandes de la plástica argentina: Yente (a quien menos se conoce por el nombre de Eugenia Crenovich) y Lidy Prati. Ambas mujeres, ambas esposas de artistas muy destacados, ambas enormemente talentosas.
Recordada en el Malba por su exitosa muestra Correlatos de homenaje a Antonio Berni hace escasos años, Adriana Lauria, curadora esta vez de la producción de Yente en la exposición conjunta con Prati —a cargo de María Amalia García—, habló con Ñ (ver video) y desgranó detalles de una parte de la vasta obra expuesta. También la situó en el trascendente movimiento de arte abstracto latinoamericano, despegándola, a un mismo tiempo del arte concreto al que Crenovich estuvo vinculada y que constituye uno de los campos de expertise de Lauría.
Las obras de Yente seleccionadas por Lauria son unas 50 o 60 sobre alrededor de 80 posibles y exhiben la gran riqueza, diversidad y libertad de que era capaz la autora. Hay óleos sobre tela, témperas, acuarelas, dibujos sobre papel, tapices, esculturas, y trabajos corpóreos en celotex, un material aglomerado que le vino de maravillas para trabajar con volúmenes pese a su escasa fuerza física.
Otro grande, el pintor, fotógrafo y escultor Juan del Prete, parte de cuyas obras forman parte de la introducción a la copiosa exhibición de Yente actualmente en el Malba, a la par de cuatro cuadros de Pettoruti, opacó en vida el brillo artístico de su compañera, casi como Maldonado lo hizo con Prati, la suya. Pero ni siquiera la complicidad consciente e inconsciente de estas mujeres con sus parejas, la automarginación y las ideas o las presiones de género que gravitaban más aún en el tiempo que les tocó transitar permitieron que ese "cono de sombra" que Adriana Lauría menciono distintas veces a su largo de la charla siguiera perpetuándose desproporcionada e injustamente, en perjuicio del arte y de sus espectadores. Sus trabajos, abiertos ahora al mundo como nunca antes, así lo prueban.
Fuente y video:
El rescate de dos artistas pioneras del arte abstracto
Se exhiben en el Malba pinturas de Eugenia Crenovich (Yente) y Lidy Prati.

Hay buenas artistas mujeres? "Qué pregunta tonta", dirán. Sin embargo, la respuesta oficial tardó años en llegar. Pero cuando lo hizo, es en la forma de una exposición de arte tan rotunda como "Yente y Prati", que se exhibe actualmente en el MALBA y que responde de forma clara a una pregunta boba como esa. Es una respuesta a través de la pintura, del arte, de las excepcionales obras de dos mujeres artistas también excepcionales, Eugenia Crenovich ("Yente") y Lidy Prati.
Argentinas, nacidas a principios del S. XX y en pleno desarrollo de sus vidas y carreras en los años 40´ y 50´, estas mujeres podrían haber sido, como la mayoría, amas de casa. Pero no, eligieron ser artistas. Entonces, esta exposición nos cuenta de las pinturas que ellas hacían pero también nos dice ¡atenti con el canon social de la época, ése que decía que las mujeres se quedaban en casa, tenían hijos y apoyaban al marido! Porque ellas se animaron a salirse de él. ¿Hay "consecuencias" en esta historia? Siempre hay consecuencias.
La primera es que, con décadas de demora, recién ahora se empieza a ubicar de manera oficial, dentro de la historia del arte nacional, la obra de estas artistas, muchos años después de haber sido pintadas. ¿Sexismo? ¿Problemas de género? La verdad es que estas mujeres quedaron muy eclipsadas a la sombra de sus maridos, los renombrados pintores argentinos Tomás Maldonado y Juan del Prete. Y, a pesar de haber desarrollado sus carreras a la par de la de ellos, ni Yente ni Prati son, hoy en día, tan reconocidas. Para nada.
or eso hay tres posibles maneras, al menos, de recorrer la muestra y comprenderla: una es mirando los cuadros como obras de arte en sí. Son cuadros originales, con riesgo. Yente fue la primer artista mujer del país en hacer arte abstracto, lo que -en esa época- era despreciado por la mayoría.
La segunda opción es mirar los cuadros y relacionarlos con la historia personal de cada una de ellas. La tercera opción, aunque un poco más complicada, es cruzar todas las anteriores. Y esto es lo que intentan hacer los curadores de la exposición, Marcelo Pacheco, Adriana Lauria y Amalia Garcia.
Aunque la muestra no es una toma de posición feminista, es imposible no reconocer las desigualdades de género latentes en la historia y, por supuesto, también en el arte. "Sus vidas como pintoras no estaban alejadas de sus vidas como mujeres sino todo lo contrario", refiere García. Por ejemplo, en el caso de Prati, tanto su vida con Juan Del Prete como su separación fueron claves en el desarrollo de su obra, "así como su condición de artista mujer." De hecho, cuando Prati se separó de Del Prete fue dejando de a poco la pintura y se dedicó a tareas administrativas. Su arte se fue apagando y su obra dejó de exhibirse. Falleció el año pasado.
El caso de Yente es un poco distinto: ella logró hacer una carrera de artista profesional bastante exitosa, hasta su muerte, en 1990.
Por ser figuras del escenario local, sus huellas todavía están por la ciudad. No estamos hablando de lejanos mitos de militantes feministas, sino de dos mujeres comunes, inteligentes, con talento, que se casaron con dos artistas también inteligentes y con talento. ¿Por qué, entonces, la diferencia de caminos? "La naturaleza de las sociedades donde se produce arte no ha sido sólo, por ejemplo, feudal y capitalista, sino patriarcal y sexista", sostenía la historiadora sudafricana Griselda Pollock, y citan en el catálogo las curadoras. Los grupos de artistas donde se movían estas chicas actuaron ese canon y Lidy Prati también lo hizo. "Las posibilidades de cuestionar ese modelo de masculinidad no podía ser dentro del grupo de artistas concretos", aclara García.
En 1952, Prati recibió una carta de George Vantongerloo, el famoso artista europeo que le decía: "En el fondo, uno nunca debe de manifestarse de manera espectacular." A pesar de sus intenciones de discreción, las pinturas de estas artistas pesan por sí solas y actúan como imanes poderosos dentro de las salas del MALBA. Todo un tesoro que se abre para que lo conozcamos. Toda un arca de Noé.
La muestra en el MALBA:
















viernes, septiembre 11, 2009

Un encuentro
Por Tomás Arreche

El lunes 10 de agosto, mi abuela, mi hermana y yo fuimos en remis a las oficinas en Capital del Equipo Argentino de Antropología Forense. En una sala inundada de sol, sobre una mesa cubierta con una tela celeste, estaba el cuerpo de mi mamá Norma.


Después de 33 años y medio en una fosa común en el cementerio de Avellaneda iba a recibir una sepultura familiar.


Fue realmente un encuentro.


Nos volvimos a ver.


Yo lo sentí así.


El cuerpo no es nada, los huesos no son nada, una vez que lo que da vida a alguien vuelve al núcleo primigenio ya no queda más que materia.

Pero también un cuerpo, unos huesos, pueden ser canal de conexión.
Cualquier cosa puede serlo.

Yo sentí esa conexión, ese día, sosteniendo con mis manos y con mi alma los huesos de mi madre.

Me dio mucha paz, me dio alegría. No creo en las paradojas.

Después fuimos al Parque de la Gloria, con mi tía María Luisa y cuatro de mis primos.

No cremamos los restos. En una urna de madera bajaron a la tierra donde ya están mi abuela Tita, mi abuelo Nino, mi abuelo Javier. Donde un día vamos a estar mi abuela María, mi hermana Mariana y yo.

Los rituales son importantes. Los homenajes son importantes.

Tengo la imagen de mi hermana y de mi abuela caminando por la avenida del parque cargando la urna. Tres generaciones. Las tres primeras mujeres de mi vida.

Todos escribimos algún mensaje sobre esa urna de madera.

Mi abuela, que tiene la sabiduría de sus 85 años, escribió:

“Fuiste hermosa, fuiste buena. Estoy segura de que todo lo que hiciste lo hiciste por amor”.

Es lo que hay en el principio y en el fin de todas las cosas: amor.

Ahora estamos enteros.



Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-131604-2009-09-11.html


martes, agosto 25, 2009




NO A LA IMPUNIDAD


jueves, agosto 20, 2009



Murga

El happening de la gente simple
Revista Confirmado - febrero 1968



"Este murgón, mamá
Este murgón
Hoy le saca el cuero a la televisión"
La poco complicada música del hit popular El Camaleón, venía de perillas para que el centenar de integrantes de la murga Los Mimosos de La Paternal dieran forma al ensayo de un complicado ritual, cada vez menos usado: cuando la semana que viene se inicien los festejos de un nuevo carnaval la agrupación será una de las cincuenta que todavía se animan a celebrar las fiestas mas tristes del alma-parque, el happening de la gente simple, muy simple.




Era la noche del martes 13 cuando un pitazo del director ubicó en la realidad a los celebrantes. Alberto Pajarito Pereira parecía un maestro cuando ordenaba, no muy dulcemente: "A ver, che salame, forma en la fila y toma las distancias, a ver. Hace lo que te digo." Frente a la fábrica de algodón Estrella, en Bauness y Constituyentes, rodeados de vecinos y vecinas que aplaudían las ocurrencias, Los mimosos arrancaron, con las cuartetas más picaras:


"El año 67
Fue un año de moda nueva
Se vino la minifalda
Acortando la pollera
Nosotros felicitamos
A aquel que la moda trajo
Porque ahora con las minis
Va a costar menos trabajo."

A un costado el inspirado vate que fabricó los argumentos escuchaba embelesado cómo El Chino ("No, este que, me va a perdonar pero el nombre no se lo doy a nadie. ¿Se cree que soy longi yo?") canturreaba sus intencionados arranques poéticos. Alfredo Zerrillo es el diariero de la zona (con parada en Nueva York y avenida San Martín) y también el afortunado autor de las letras: "No son verdes como cree la gente —advirtió—, son verdaderas, críticas. Ve ahora, ahora dicen pis en un verso. Escuche, escuche. ¿Pero quién no conoce la palabra pis? Eso no es verde."

Más allá de la peculiar interpretación de Zerrillo, de las críticas no se salva nadie: se llevan por delante la pinta del galán Rodolfo Beban, las respectivas malas famas populares de la locutora Pinky y de la vedette Zulma Faiad, ni siquiera la figura del cura Grandinetti. Tampoco quedan en pie los formidables baches porteños ("¿Sabe lo que pasa?: muchos de nosotros tienen taxi y camiones") y la supersexy Isabel Sarli ("Le falta un chorizo"), insinúa con perversidad la parte final de la cuarteta que le han dedicado.

Cuando desfilan oficialmente por los corsos se envasan en unos trajes calurosos y aproximadamente horribles. El de Vicente Filardi (un murguero fanático de 21 años) es un ejemplo. Es una levita azul, con una franja de color rosa y cuello del mismo color, un uniforme que se complementa con una peluca rubia y una galera repleta de adornos: plumas, moños, muñecas, luces, fantasías que la engordan en un par de kilos. "Me ayudo mi mamá y un poco mi novia", confiesa.

Cómo nace una murga

A los 23 años Pepino Guilo invierte sus días mascullando contra las deficientes carrocerías de los autos nacionales: su oficio es pintor de autos. Es el rey del bombo, un as para manejar esos mastodontes que pesan entre ocho y doce kilos y un testigo de primera mano en la historia de la murga: "En 1958 Argentinos Juniors casi sale campeón de fútbol de primera. En agradecimiento a la hinchada algunos jugadores y un dirigente nos regalaron un bombo, uno de los cuatro que tenemos ahora en el conjunto. Al principio éramos cincuenta y ensayábamos en la esquina de Caracas y Juan Agustín García. Ahora somos un montón y sacar la murga a la calle nos cuesta 100.000 pesos", reseña.

Para sobrevivir los paternales tienen una única fuente de recursos: se imprime un programa con una lista de avisos, que publicitan a los comercios del barrio: la vinería de Don Felipe, el almacén de Santiaguito, la cartonería de Manolo. Al fin de cuentas, la cartelera les reporta unos 100.000 pesos."Desde hace años no tenemos contras —asegura el director Pereira, 25 años, cuidador en un garaje—. Imagínese qué responsabilidad para mí dirigir esta banda. Para los que hacen murga, es como los brasileños, ¿vio?: uno siente que ha nacido para esto. No por nada luchamos dos meses como unos negros."

¿Para qué luchan dos meses?

Primero que nada, y esa es la respuesta casi común, "porque me gusta, porque lo siento en el alma." Quien más correctamente lo explica es el diariero Zerrillo: "Yo salgo todos los años porque cuando siento el bombo me da una especie de nostalgia. Son dos meses en los que uno vive para la murga. Abandona el trabajo, la casa, tenga en cuenta que hay muchos casados. A mí, por ejemplo, mi suegra me quiere echar de la casa. ¿Sabe lo que pasa?: la gente piensa que los murgueros somos todos atorrantes, vagos, fascinerosos, ladrones."

El horario normal de una murga en comisión se inicia a las 16.30 horas y no termina hasta las 5 de la madrugada, como dice el tango, con la última serpentina. El habitat natural de las murgas, comparsas y agrupaciones son los corsos (tan venidos a menos) y los cines, que preparan espectáculos durante los días de carnaval, en base a la presencia de los saltimbanquis. Este año el corso de la Avenida de Mayo acaparará las presencias más resonantes; habrá 10.000.000 de por medio como un desesperado intento de revivir a ese muerto llamado carnaval porteño. El último corso de la calle de los gallegos fue en 1954 y los cachéts desde entonces han variado, pero no mucho: una gran comparsa (unas 200 personas) puede exigir hasta 300.000 por cada noche de desfile. Son caravanas muy completas: incluyen, además, números de circo, valientes tragasables, intrépidos tragafuegos, hábiles contorsionistas, deprimentes tríos folklóricos, añejas vedettes. Otras bandas, menos exigentes, acceden a ser aplaudidas tan sólo por 10.000 pesos para toda la compañía por noche. Que no es un gran negocio el de la murga entonces, lo dice el precio de los camiones u ómnibus en alquiler para transportar a la gente: no menos de 5.000 pesos la noche. Los instrumentos del grupo (globos, dados, estandartes, corazones, mariposas), confeccionados en satén de colores muy brillantes, aun terminados en casa por la nona, cuestan entre 3.000 y 8.000 pesos.

"Todo lo que sea entretener y divertir a la gente es bueno, muy bueno", afirmó el asturiano Longinos Viejo, en su despacho del Hotel Madrid, en la avenida de Mayo al 1100, en donde recibió a Confirmado en su carácter de presidente de la Asociación de Amigos de esa arteria. "Ya le dije al intendente los otros días, que yo quiero alegrar al pueblo. Y él también estuvo de acuerdo."El Nilo es un cine de barrio colorido y tradicional: es el último refugio de las murgas para 1968. Enrique Barbaglia, de la firma comercial que administra la sala de San Juan y Boedo, en Buenos Aires, declaró: "El año pasado ya fue muy flojo, pero cómo vamos a dejar de traer murgas: ¿cómo vamos a romper la tradición? Por noche hacemos unos 100.000 pesos de recaudación a 300 pesos la platea. ¿Cuánto les pagamos a los murgueros?: Y, unos 10.000 pesos por conjunto. ¿Qué? ¿Le parece poco?", concluyó.

Este año, no. Juan José Piscitello se recostó en una de las sillas del gastado Café Unión, una parada de guapos célebres en la Isla Maciel y confesó por lo bajo, más bien avergonzado: "Anduvimos muy bien los años anteriores, pero ahora no salimos. No hay plata y contra eso, viejito, no hay nadie que pueda". Los que no salen son los créditos de la zona del Puente Avellaneda, la Como Salga Murga, la representación de los 10.000 habitantes de ese apéndice del Riachuelo. "Se necesita mucha plata para salir y, usted sabe, nosotros no vamos a corsos bacanes, vamos a corsos de gente humilde, visitamos orfelinatos, les llevamos golosinas a los pobres y a los internados. Además, todos nuestros integrantes son gente de trabajo, pero que ganan muy poco dinero. Encima debimos soportar muchos incendios en las villas vecinas".

Curdelas, pero no tanto

El año pasado cuando se cruzaron en el corso de aquel club de Saavedra, cada cual por su lado, integrando murgas rivales, sintieron que un nudo les traicionaba la garganta, que, curiosamente, sentían muchas ganas de llorar. Uno era el diariero Juan Carlos Brugorello (25 años, casado, cuatro hijos); el otro, su íntimo amigo, Ezequiel Juan Galeán. "Nosotros nos conocimos en una murga y ahora somos como hermanos, más que hermanos. Y los días de carnaval —reconoció Galeán— voy a trabajar sin dormir, pero qué me importa; si no salgo en la murga me tengo que encerrar en un ropero." Ahora, Brugorello y Galeán co-dirigen un conjunto de vieja historia, Los Curdelas de Saavedra, plagado de gente de color.

En el barrio de las latas

El club se llama Agrupación Juventud Oriente y a la entrada de esa casona de Olavarría al 700, a pocas cuadras del estadio de Boca Juniors, un cartelón escrito con tizas de colores informa: "Lunes, miércoles y viernes 21.30 horas: ensayo para la comparsa 1968." A partir de las nueve de la noche un aluvión de socios y socias promueve la gama de ruidos más infernales. Tanto que algunos vecinos prominentes, los integrantes del grupo teatral Caminito, han prometido denunciarlos a la policía si los bombos unidos siguen filtrándose como subversión en los esquicios de la pieza que actualmente representan, Angelito, el secuestrador. Mientras, un angustiante pinturón del hijo dilecto de la Boca, el pintor Quinquela Martín, pendía del salón principal: -era la colaboración del maestro en la ardua financiación del murgón. El presidente de la comisión de comparsa, Andrés Farro, recuerda sin esfuerzos: "Estábamos un día de 1952 en la puerta del café de la esquina. Era Año Nuevo: todos nosotros, con quince años menos, esperábamos con muchas esperanzas un año más. ¿Por qué no salimos en estos carnavales? Ese año las fiestas cayeron en el mes de febrero. Así nació esta murga, la Juventud Bar Oriente, y desde entonces han sido varios primeros premios los que conseguimos."

Pero, como ellos mismos reconocen, "la inflación nos mató". El último año que tuvieron pesitos para salir fue hacia 1960: volver a la calle, en 1968, les insume 1.000.000 de pesos. Músicos (bandoneonistas, acordeonistas, violinistas, trompetistas, bateristas, bombistas, etcétera), una carroza que representa la Ciudad Deportiva en miniatura, "y una troupe de humoristas muy familiares"; un coordinado equipo de adolescentes que bailan y portan extraños instrumentos (zambombas, martillos, chapiteros) harán lo posible por justificar un título demasiado ampuloso, tal vez: la murga más numerosa del carnaval de Buenos Aires. La más organizada y cara, también.

Este año las clásicas rumberas de las murgas serán, por fin, mujeres y no homosexuales como hasta ahora. Están cansados, claro, de las arduas, terribles peleas que los singulares maricas despertaban con sus provocaciones, con sus meticulosos disfraces de mujer. "Ahora ya no nos peleamos más", aseguró un integrante de la troupe de Paternal: "Banda rival que pasa, todos nos paramos y aplaudimos. Sí, señor, aplaudimos." En tanto, la compulsa es unánime: no menos de cinco agrupaciones de enloquecidos bailarines invirtieron sus últimos pesos, pergeñaron los trajes más encendidos y reservaron pasaje para pasar este carnaval en la provincia de Corrientes, la celebración más famosa del país. Cada uno de los once días tendrá para los conjuntos apetecibles recompensas: hasta 3.000.000 de pesos en premios para los de primera categoría.


REVISTA CONFIRMADO - NUMERO DE FEBRERO DE 1968



Fuente en internet:

http://www.magicasruinas.com.ar/revdesto032.htm

Aporte de Héctor Alvarez





El otro Chile: tras los sones de Víctor Jara
Mientras el país se adentra en una mediática campaña electoral, en algunos barrios siguen armando un mundo nuevo, en base a mucha solidaridad y activa participación de los de abajo. Una realidad muy pareceida a la que cantaba Víctor Jara[1].
Por Raúl Zibechi.


El Bio Bio sigue siendo un río imponente, anchísimo, impresionante por la cantidad de agua que transporta, aunque la construcción de varias represas ha mermado su cauce. El sur de Chile está siendo castigado por el “desarrollo”, quizá porque la abundancia de agua resulta un llamador para los negocios que consumen intensamente el más vital de los bienes comunes.
Cruzando el río a través de un moderno puente de varios kilómetros, dejamos atrás la margen derecha donde se alza Concepción, la segunda ciudad del país, para internarnos en una zona de tierras bajas e inundables. Sobre la carretera pueden divisarse numerosas empresas, producto del “milagro chileno”, detrás de las cuales se esconde el municipio San Pedro de La Paz, de unos 80 mil habitantes.
Más adentro aún, en un territorio aprisionado entre la desembocadura del Bio Bio y el océano Pacífico, miles de casitas idénticas que parecen luchar para no ser devoradas por las aguas, forman el barrio Boca Sur. El lugar es casi un castigo. La humedad, densa, pesada y gélida, se mete en el cuerpo aumentando la sensación de frío e incomodidad. Las viviendas son casi celdas para prisioneros: casitas de 36 metros cuadrados y una sola pieza para familias promedio de ocho personas, paredes de volcanita (tiza y papel), baño de 2 por 1, más un pequeño terreno trasero es todo lo que tienen los 20 mil pobladores de Boca Sur.
Formalmente son libres, pero están condenados a vivir en las peores condiciones que pueda imaginarse: a más de una hora de Concepción, en un desierto húmedo donde no hay nada, tampoco trabajo, lo que eleva la desocupación hasta más del 50%. “Nuestro barrio no fue construido para una comunidad de personas, fue construido para encerrar la pobreza y sacarla de la ciudad”, concluye Richard Yañez, de la Escuela Libre Víctor Jara[2].
La limpieza social de Pinochet
No llegaron hasta allí por propia voluntad. Fueron trasladados a la fuerza, entre 1983 y 1985, cuando en todo el país arreciaban las protestas de los barrios pobres contra la dictadura. “Boca Sur -dice un libro nacido de los talleres artìsticos del Centrro Cultural Víctor Jara- se fue conformando a partir de mayo de 1983 con la llegada de los primeros erradicados”[3]. Eran los habitantes de los barrios pobres de Concepción, que la dictadura expulsó a sitios remotos, donde no molestaran y donde sus protestas pudieron ser aisladas y reprimidas sin alterar el orden de la ciudad formal.
El régimen de Pinochet hizo en Concepción lo mismo que en las demás ciudades del país: eliminó los campamentos (barrios en terrenos tomados por sus habitantes) pero también expulsó a los pobres que vivían en barrios formales cerca del centro urbano, con un doble objetivo: promover la especulación inmobiliaria y separar ricos de pobres, alejando a los llamados “sectores marginales”.
Tan grave como la erradicación de los pobres de la ciudad, es el lugar al que fueron trasladados: al otro lado del río, lejos de los centros de poder y de sus fuentes de trabajo. Boca Sur era hasta 1983 un sector rural donde sus pocos habitantes “se dedicaban a labores de subsistencia como la recolección de productos del mar, la caza y crianza de animales, y la agricultura”[4]. Cuando llegaron, por lo tanto, no había nada, sólo las casitas-celdas. Todo estaba planificado para que la sociabilidad fuera nula y la dependencia total. Más aún: son bloques de varias casas contiguas, lo que impide la intimidad familiar y genera tensiones entre vecinos.
“A nosotros nos fueron a encuestar para saber cuántas familias éramos, y luego de la encuesta teníamos una semana para evacuar el lugar”, relata la señora Libertad, habitante de la población Gabriela Mistral de Concepción, trasladada a la fuerza el 10 de mayo de 1983 en camiones militares con los pocos muebles que pudo cargar[5].”Llegamos y acá no había nada, no había negocios, esto era igual a una isla, una tenía que ir al centro y comprar todas las cosas de un viaje como en el campo, más encima la locomoción era muy mala, y el camino estaba lleno de hoyos, no había luces, ni pavimento ni teléfonos. Se demoraba más de una hora en llegar a Concepción”. Debía levantarse dos horas antes para llegar a la escuela y asegura que tampoco podía lavar porque el polvo ennegrecía la ropa.
Los habitantes de Agüita de la Perdiz, un barrio de casitas de madera en una hermosa ladera muy cerca de la Universidad de Concepción, núcleo de la disidencia de los años 70, fueron trasladados el 4 de octubre de 1983. “Nos trajeron en camiones militares y municipales, formábamos una larga caravana de pioneros, niños, jóvenes, adultos y ancianos”, recduerda Dina Mora. “Era pura polvareda, mucho viento y un gran sol quemando, no veíamos casi nada, dolían los ojos. Llegamos a nuestro destino, casi 200 casitas, pareadas todas, del mismo color, amarillas y café, puertas blancas, de cerco una alambrada, no había pasto ni flores, tan sólo arena. Eran tan pequeñitas las casas que parecían cajitas de fósforos en un desierto”[6].
Hubo pelas porque no se conocían, ya que venían todos de poblaciones diferentes. “Muchos ancianos no se habituaron al lugar y comenzaron a enfermarse y fallecieron”, asegura Dina. En los barrios de los que fueron expulsados, tenían animales, árboles frutales, pequeñas huertas, densas redes de apoyo mutuo y formas diversas de sobrevivencia que les permitían vivir con autonomía y dignidad. El cambio fue un desastre cuidadosamente calculado.
Para sorpresa de muchos, la democracia siguió erradicando pobres del centro urbano. En 2000 fue desalojado el campamento de Villa Nápoli, que había surgido a fines de la década de 1970, y sus 114 familias fueron trasladadas a Boca Sur donde se alojaron en lo que hoy es Villa Venus.
Desocupados, mujeres y jóvenes
Entre las mayores dificultades que afrontaron los erradicados, enumeran la falta de dinero para el transporte, problemas para encontrar cupo en las escuelas para sus hijos, al punto que muchos perdieorn un año escolar, falta de centros de salud, dificultades en la vivienda y en el equipamiento mínimo, como paradas de autobuses y grifos públicos de agua.
Rosa Silva, dirigente histórica de Boca Sur, relata el milagro de hacer vida en el desierto: “Existía mucha desconfianza, pero poco a poco se inició un período de organización del barrio. Así nacen grupos de voluntarios de salud que aportan a resolver el problema que acarreaba la falta de consultorio, contribuyendo en la atención de primeros auxilios”[7]. Hasta la Juntas de Vecinos fueron designadas por la dictadura.
Uno de los primeros pasos fue crear un centro de salud, la urgencia mayor de cualquier familia pobre. Hacia 1988 decenas de vecinos se capacitaron como voluntarios de salud (en realidad voluntarias), y comenzaron a atender a la población hacia 1990 en un espacio cedido por los bomberos. “Trabajábamos en el tratamiento de enfermedades como tuberculosis, de la que Boca Sur era un foco por la pobreza y la mala alimentación”, dice Ida Castillo ex dirigente de la Junta de Vecinos[8].
Finalmetne todo el barrio se unió para conseguir el consultorio de salud, ya que como recuerda Ida, al no haber ambulancias los enfermos podían morir sin ser atendidos y las parturientas llegaron a dar a luz en la calle[9]. Casi todas las personas organizadas eran, y son, mujeres. En los 90 se creó una Coordinadora de Talleres Laborales donde se formaron buena parte de las dirigentes. A fines de la década se creó la primera Junta de Vecinos integrada solamente por mujeres, que jugó un papel decisivo en la democratización de la organización.
La Coordinadora contaba con talleres de huertos orgánicos, peluquería, manualidades, hasta doce talleres con unas 150 mujeres. Además del trabajo vinculado a la subsistencia material, lucharon por la paimentación de las calles, por plazas, áreas verdes y semáforos. En tercer lugar, realizaron talleres sobre violencia, derechos de las mujeres y formación personal, o sea abordaron también la subjetividad.
Hacia 1999, año de virajes en Boca Sur, se organizaron los desocupados creando el Sindicato de Trabajadores Eventuales Newenche. En ese período el gobierno de Eduardo Frei decidió cerrar la minería en la ciudad de Lota, al sur de Concepción, extendiendo la desocupación por toda la región. La larga experiencia sindical minera permitió que los desocupados formaran se organizaran, un proceso poco habitual pero similar al sucedido en Argentina con los grupos piqueteros.
Según Pepe Burgos, realizador del documental El silencio de la cuenca del carbón, en ese período “la experiencia de los sindicatos de cesantes se expandió como un reguero de pólvora”, al punto que se crearon unos 30 sindicatos con un promedio de 400 a 600 afiliados, en total 20 mil familias, de las cuales el 80% son mujeres[10].
En Boca Sur el local del Sindicato Newenche lo construyó la autogestión vecinal, como buena parte de los equipamientos del barrio, Han realizado numerosas movilizaciones exponiendo su situación: cortaron rutas y puentes, se tomaron el municipio y la gobernación, y así consiguieron más de cien subsidios estatales y 1.100 canastas de alimentos para los casos más urgentes.
Orlando Vera, presidente del sindicato, relata una de las luchas más masivas, de carácter territorial, en 2005: “Fue de carácter poblacional e involucró a miles de vecinos, ya que junto a las diversas organizaciones sociales frenamos un abuso más de las autoridades que pretendían imponer una red de alcantarillado que desembocaba en la playa a sólo dos cuadras de la población, con hedor pestilente contaminando el aire de todo Boca Sur”[11].
Cientos de vecinos tomaron las obras y varios miles marcharon hasta Concepción forzando al gobierno de Ricardo Lagos a formular otro proyecto con menor impacto ambiental, con una planta de tratado de aguas servidas y un ducto que se interna 1.200 metros en el mar. Nada fue gratuito: Orlando es eldiritente sindical que tiene más detenciones en democracia (52) y dos procesos en la fiscalía militar.
La escuela Víctor Jara
Con los años la lista de organizaciones creadas por los vecinos resulta impresionante, sobre todo si se tienen en cuenta las dificultades iniciales. En 1991, en medio de un clima de euforia democrática (Pinochet abandona el gobierno en 1990) se crea el Grupo Cultural Rigoberta Menchu y grupos juveniles y de iglesias vinculados al trabajo sobre drogas. Además de la Coordinadora de mujeres nacen grupos artísticos y culturales y una agrupación de discapacitados.
En 1997 nace la primera radio comunitaria y luego el Sindicato Newenche, y ya en el nuevo siglo el Centro Cultural Víctor Jara que realiza talleres con niños, sobre murgas, murales y festivales, abriendo un nuevo espacio en la población. En ese espacio, y con la Junta de Vecinos 8-R, se forma a fines de 2007 la Escuela Libre de Educación y Cultura Popular Víctor Jara, que juega un papel determinante en la formación de activistas del barrio.
Entre los objetivos de la escuela figura “nivelar la educación básica de los vecinos” para que el espacio se convierta en “herramienta de transformación social”; “fortalecer lazos y vinculación entre vecinos”; y “fortalecer la solidaridad, unidad, autonomía, y poder local” para resolver problemas comunes. En suma, la escuela es un proyecto político.
Una encuesta realizada en el barrio reveló que el 45% de los vecinos no habian completado la primaria y 55% la educación media. Por eso la escuela tiene tres ciclos. El Primer Ciclo va de 1º a 4º año escolar, utilizando palabras generadoras inspiradas en la metodología de Paulo Freire para conocer la ralidad. El Segundo Ciclo abarca de 5º a 8º año escolar e incluye las asignaturas de Lenguaje, Matemática, Estudios Sociales y Naturaleza. Los alumnos que lo deseen pueden rendir exámenes oficiales para obtener la aprobación del curso por el Estado.
El Tercer Ciclo está dedicado a los oficios, la producción de alimentos, textiles, reciclaje, panadería, chocolatería y huerta. El objetivo de este ciclo es fortalecer la capacidad productiva de los vecinos (en realidad vecinas), como forma de crecer en autonomía personal y colectiva, política y también material. Según Richard, 23 años, uno de los inspiradores del proyecto, ya funcionan varios hornos comunitarios en casas de vecinas que elaboran pan del cual ya viven varias familias. Además hay huertos familiares y comunitarios que proveen veduras a los vecinos.
“La escuela se financia en base a actividades de autogestión”, puede leerse en el Proyecto Político-Pedagógico, paralo que realizan dos veces al año una fiesta para recaudar fondos. También instalan ferias periódicas donde los grupos y familias venden e intercambian sus productos. De este modo los vecinos consiguen establecer su propia economía, tangencial al mercado, asentada en valores de ayuda mutua, solidaridad y fraternidad.
El tipo de educación popular que practican no es la institucional sino que “se enriquece a partir de las experiencias latinoamericanas, educación en las comunidades zapatistas de México, del movimiento sin tierra de Brasil, de la alfabetización en Nicaragua, y de los Bachilleratos Populares de Argentina”[12], El grupo de educadores voluntarios de la escuela conoce, en efecto, varias de estas experiencias, en particular la fábrica recuperada de Zanón (Argentina) y los bachilleratos de Buenos Aires con losque mantienen fluidas relaciones.
Pero la escuela también se propone “construir poder local”. Para eso realizan algo así como un ensayo general en la propia escuela. “Hacemos una asamblea mensual con los 35 alumnos permanentes y los 15 educadores, y allí elegimos un equipo de seis personas que dirige la escuela por un mes. Son un educador y un alumno por cada ciclo, con la idea de que todos vayan participando porque la dirección es también parte de la educación, sobre todo cuando debemos relacionarnos con otros grupos”, dice Richard. Ya hay otros dos barrios de Boca Sur que están empezanado con una experiencia similar.
Todos los años organizan el Festival Víctor Jara, ya van por el séptimo, que desde hace dos años incluye un “Encuentro Popular de Organizaciones Autónomas”, al que asisten colectivos de de Santiago y de algunas ciudades argentinas. Se trata, según el folleto de convocatoria, de “un espacio para compartir y socializar experiencias de lucha de organizaciones y movimientos sociales autónomos que no dependen de las instituciones”, como el Colectivo Lésbico Feminista Mafalda, uno de los grupos más activos de la comuna.
En efecto, las mujeres son claves en todo este entramado territorial-comunitario. Richard hace números rápidos y asegura que en el Sindicato Newenche de 180 miembros hay sólo cuatro o cinco varones, que en la escuela son sólo dos hombres y que los emprendimienteos como las panaderías y las huertas son femeninos. “Son las mujeres las que se paran frente a los Carabineros mientras los hombres están deprimidos y alcohlizados porque perdieron sus roles al quedar sin empleo”, concluye.
La experiencia de Boca Sur es una de las más importantes que se registran en el Chile de abajo, pero en modo alguno es algo aislado sino una respuesta a un modelo de exclusión espacial y social. “El gobierno se vio obligado a intervenir en la forma de vida de los sectores populares para mantener el orden y el control del régimen dictatorial”, reflexionaba Dina Mora a raíz de su expulsión desde Agüita de la Perdiz, en la década de los 80. El régimen puso en marcha una monstruosa política de traslados forzados de los pobres a algo así como “campos de concentración” abiertos, que siguen existiendo en plena democracia.
Sí, campos. Siguiendo al filósofo italiano Giorgio Agamben, el campo de concentración es el espacio donde rige el estado de excepción permanente. Sus habitantes-prisioneros soportan una nuda vida (vida desnuda), una vida sin derechos, sometida al poder y a la violencia. No es casualidad que todas las periferias de este tipo, no sólo en Chile, estén siendo doblemente intervenidas: por la aplicación de políticas sociales y por la militarización con la excusa del narcotráfico (o alguna otra). Lo notable es que en estos campos de segregación, situados siempre en las periferias urbanas, esté naciendo otro mundo, en esos espacios que Mike Davis define como “el nuevo escenario geopolítico decisivo”.
Recursos
Construyendo población. Hallazgos y testimonios de la población Boca Sur, Editorial Quimantú, Santiago, 2008.
El Otro País, periódico barrial de San Pedro de la Paz.
Entrevista a Richard Yáñez, Escuela Víctor Jara, 16 de julio de 2009.
Pepe Burgos, “El silencio de la cuenca del carbón”, en http://www.lafogata.org/
“Proyecto Político-Pedagógico Escuela Libre y Popular Víctor Jara”, Población Boca Sur.
[1] Cantautor chileno torturado y asesinado por la dictadura en el Estadio Chile (actualmente Estadio Víctor Jara), el 16 de setiembre de 1973.
[2] Entrevista personal a Richard Yañez.
[3] “Construyendo población”, ob. cit. p. 15.
[4] Idem.
[5] Idem p. 26.
[6] Idem p. 29.
[7] Idem p. 71.
[8] “Construyendo población”, p. 60.
[9] Idem p. 59.
[10] Pepe Burgos, ob cit.
[11] Idem.
[12] “Proyecto Político-Pedagógico Escuela Libre y Popular Víctor Jara.


Fuente:

lunes, agosto 17, 2009


En tu inmensa pupila


Me reconoces, noche,
me palpas, me recuentas,
no como avara sino como una falsa ciega,
o como alguien que no sabe jamás quién es la náufraga y quién la endechadora.
Me has escogido a tientas para estatua de tus alegorías,
sólo por la costumbre de sumergirme hasta donde se acaba el mundo
y perder la cabeza en cada nube y a cada paso el suelo debajo de los pies.
¿Y acaso no fui siempre tu hijastra preferida,
esa que se adelanta sin vacilaciones hacia la trampa urdida por tu mano,
la que muerde el veneno en la manzana o copia tu belleza del espejo traidor?
Olvidaron atarme al mástil de la casa cuando tú pasabas
para que no me fuera cada vez tras tu flauta encantada de ladrona de niños,
y fue a expensas del día que confundí en tu bolsa la blancura y la nieve, los lobos y las sombras.
Ahora es tarde para volver atrás y corregir las horas de acuerdo con el sol.
Ahora me has marcado con tu alfabeto negro.
Pertenezco a la tribu de los que se hospedan en radiantes tinieblas,
de los que ven mejor con los ojos cerrados y se acuestan del lado del abismo y
alzan vuelo y no vuelven
cuando Tomás abre de par en par las puertas del evidente mediodía.
Tú fundas tu Tebaida en lo invisible. Tú no concedes pruebas.
Tú aconteces, secreta, innumerable, sin formular, como una contemplación
vuelta hacia adentro,
donde cada señal es el temblor de un pájaro perdido en un recinto inmenso
y cada subida un salto en el vacío contra gradas y ausencias.
Tú me vigilas desde todas partes,
descorriendo telones, horadando los muros, atisbando entre fardos de penumbra;
me encuentras y me miras con la mirada del cazador y del testigo,
mientras descubro en medio de tus altas malezas el esplendor de una ciudad
perdida,
o busco en vano el rastro del porvenir en tus encrucijadas.
Tú vas quién sabe adónde siguiendo las variaciones de la tentación inalcanzable,
probándote los rostros extremos del horror, de la extrema belleza,
la imposible distancia de los otros, el tacto del infierno,
visiones que se agolpan hasta donde te alcanza la oscuridad que tengo,
hasta donde comienzas a rodar muerte abajo con carruajes, con piedras y con
perros.
Pero yo no te pido lámparas exhumadas ni velos entreabiertos.
No te reclamo una lección de luz,
como no le reclamo al agua por la llama ni a la vigilia por el sueño.
¿O habría de confiar menos en ti que en las duras, recelosas estrellas?
¡Hemos visto tantos misterios insolubles con sus blancos reflejos, aun a pleno sol!
Basta con que me lleves de la mano como a través de un bosque,
noche alfombrada, noche sigilosa, que aprenda yo lo que quieres decir, lo que
susurra el viento,
y pueda al fin leer hasta el fondo de mi pequeña noche en tu pupila inmensa.


No estabas en mi umbral...

No estabas en mi umbral
ni yo salí a buscarte para colmar los huecos que fragua la nostalgia
y que presagian niños o animales hechos con la sustancia de la frustración.
Viniste paso a paso por los aires,
pequeña equilibrista en el tablón flotante sobre un foso de lobos
enmascarado por los andrajos radiantes de febrero.
Venías condensándote desde la encandilada transparencia,
probándote otros cuerpos como fantasmas al revés,
como anticipaciones de tu eléctrica envoltura -el erizo de niebla,
el globo de lustrosos vilanos encendidos, la piedra imán que absorbe su fatal
alimento,
la ráfaga emplumada que gira y se detiene alrededor de un ascua en torno de un
temblor-.
Y ya habías aparecido en este mundo, intacta en tu negrura inmaculada desde la
cara hasta
la cola, más prodigiosa aún que el gato de Cheshire,
con tu porción de vida como una perla roja brillando entre los dientes.

Otros poemas: http://www.poesiaspoemas.com/olga-orozco


A diez años de la muerte de Olga Orozco, poeta del misterio
La escritora, una de las poetas más reconocidas del siglo XX en lengua española, buscaba la sabiduría por el camino de lo secreto. Invocaba la magia y la adivinación.


Por: María Rosa Lojo



Olga Orozco nació en Toay, La Pampa, el 17 de marzo de 1920, y murió en Buenos Aires el 15 de agosto de 1999. Fue reconocida como una de las poetas más importantes de la lengua castellana en el siglo XX, y poco antes de su fallecimiento, en 1998, recibió el consagratorio premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Verdadera aventura heroica, la poética orozquiana se aproxima a aquellas que transitan por zonas ocultas del conocimiento. Son sendas propias de los ascetas y los visionarios, que reciben como recompensa la superación de lo fragmentado, el acceso a lo absoluto.En la visión de Orozco cada uno puede y debe convertirse en instrumento del proceso por el cual Dios mismo se (re) construye y se reintegra a su Ser completo. Cumple así el secreto propósito de un Creador que se ha desdoblado en sus criaturas y que aspira a rehacerse, en ellas y con ellas, a través de un trabajoso periplo de (auto) conocimiento y purificación: "Tal vez pueda volver entonces a recuperar su unidad, mejorada" (La oscuridad es otro sol), "Despierto en cada sueño con el sueño con que Alguien sueña el mundo./ Es víspera de Dios./ Está uniendo en nosotros sus pedazos." (Los juegos peligrosos)

Esta búsqueda metafísico-religiosa se vincula con las búsquedas románticas, surrealistas y en alguna medida, simbolistas: el conocimiento por la vía nocturna y secreta, la lectura de los misteriosos indicios en el libro del mundo, la correspondencia de Naturaleza, Arte y Alma, de microcosmos y macrocosmos, la aspiración al "punto absoluto" del surrealismo, donde coinciden los opuestos o donde es posible trascenderlos, la videncia poética que permite acceder a lo desconocido.

Como otros poetas, Orozco trabaja desde los símbolos de la tradición universal, apela a la imaginería de la mantiké (la adivinación), invoca rituales mágicos y procesos alquímicos, mezclados con los ecos de saberes cabalísticos y gnósticos, que se recortan sobre un fondo cristiano.

Pero la propuesta orozquiana implica una particular originalidad. Toda ella emerge de un cuento de hadas vivido ¿no sólo narrado¿, como forma matriz de la experiencia, como aventura constructora del yo empírico y del yo poético, en una infancia que nunca deja de transcurrir. Lejos de lo naif, el inquietante mundo que Orozco despliega por un lado la vincula con el surrealismo y por el otro, se mantiene en conexión directa con una historia personal. En ella, una niña cuya alma es muy vieja, porque llega desde el fondo del tiempo, vuelve a iniciar el viaje de la vida. Se trata de un viaje en busca de un conocimiento vecino a la locura, pero del que se retorna y se da testimonio desde las formas de la palabra poética, si bien su meta jamás se logra en plenitud. La viajera siempre niña ya posee, en germen, el saber del porvenir. Ése que la mujer adulta recorrerá sin abandonar las pautas de interpretación mágica del mundo aprehendidas en la infancia, sin resignarse a la visión empobrecida del racionalismo utilitario. Esta heroína libra su lucha en otro terreno: pelea por la sabiduría y el precio es la destrucción del yo limitado y fragmentario, para que pueda reconstruirse en la Totalidad.

Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/08/17/_-01980078.htm

martes, julio 14, 2009

“…Los futuros murguistas
Van a ver cada noche
A la murga ensayando
El futuro carnaval…”
Jaime Roos
Los futuros murguistas


Murga y campo cultural carnavalero

Multiplicidad y diversidad son dos de los rasgos que caracterizan el mundo de la murga contemporánea en la región del Río de la Plata. Resignificaciones y nuevos sentidos van sumándose y complejizando día a día el campo cultural ligado al festejo carnavalero así como también esa selección y reselección continua de ancestros que suele denominarse tradición. La interacción de la que hablamos no puede sino llevarse a cabo bajo condicionamientos específicos.
Conviene comenzar señalando que ningún proceso cultural puede ser asumido como si fuera simplemente adaptativo, extensivo o incorporativo.
[1] Se impone, a partir de esta premisa, un adecuado reconocimiento y un estudio dinámico de las conexiones indisolubles que existen entre producción material, actividad e instituciones políticas y culturales y la conciencia. La historia cultural no puede remitirse solamente a la suma de las historias particulares. A su vez, es necesario explorar rupturas y continuidades, conflictos, relaciones de poder así como de hegemonía y subalternidad a su interior. [2]
Tres son los aspectos que cabe distinguir en todo proceso cultural: en primer lugar, las instituciones formales, que poseen una profunda influencia sobre el proceso social activo; en segundo lugar, las formaciones o tendencias y movimientos conscientes – entre los que se encuentran los artísticos – y, por último, las tradiciones en tanto y cuanto aquellas fuerzas activamente configurativas que en la realidad se constituyen en los medios de incorporación prácticos más poderosos y que deben comprenderse como intencionalmente selectivas de un pasado configurativo y de un presente preconfigurado con resultado poderosamente operativo dentro del proceso de definición e identificación cultural y social.
Si bien es cierto que puede decirse que el establecimiento efectivo de una tradición selectiva depende de instituciones identificables, sería una subestimación del proceso suponer que lo hace solamente de ellas. Es también una cuestión de formaciones en la vida intelectual y artística que tienen influencia significativa y a veces decisiva sobre el desarrollo de una cultura y que presentan una relación variable y en ocasiones velada con las instituciones formales. Para entender de manera acabada su funcionamiento debe tenerse en cuenta el hecho de que la selección comienza, hasta cierto punto, dentro de un mismo período histórico, al valorarse ciertas actividades por sobre otras y hacerse hincapié en ellas.
El proceso social de construcción de una tradición, por ejemplo la de la murga porteña, se encuentra indisolublemente vinculado a las tensiones sociales de su presente dentro del campo cultural murguero entendiendo la noción de campo como el conjunto de agentes sociales que interactúan para que un tipo particular de objetos simbólicos se produzca, circule y se consuma junto al total de las interacciones que en esas circunstancias ligan a los actores y que suma como ingrediente la lucha de estos últimos por apropiarse o aumentar su participación en el usufructo del capital común de bienes y prácticas simbólicas de una sociedad.
[3]

[1] Williams, Raymond (1965, 1977)
[2] Lo popular remite siempre a una serie histórica pero también a un marco sincrónico. Y todo saber sobre lo popular es conjetural. Alabarces, Pablo. (2002)
[3] Bourdieu, Pierre (1978, 1983)
Esta y todas las demás fotografías fueron cedidas especialmente por Horacio para este reportaje


"...donde hay arte popular nosotros vemos la potencia de lo que se hace de corazón, de todo lo que sea auténtico..."


Entrevista ciber-epistolar a Horacio Bonafina, director de la Murga Los Calaveras de Constitución.


Por Pupita La Mocuda



¿Cómo y en qué momento te aproximás a la murga o cómo llega ella a tu vida? ¿Cuánto hace que sos murguero? ¿Cómo son tus inicios en este arte?

Me acerqué en el año 1998. En ese entonces mi hermana formaba parte de lo que fueron Los Crotos de Constitución y desde ese momento hasta la actualidad sigo murgueando en el barrio, con mucha de la gente de ese entonces. Yo era muy tímido pero me encantaba la energía de la murga, me imaginaba bailar y lo veía como algo lejanísimo; pero un día, no sé bien cómo, me animé y desde entonces intenté formarme lo mas posible en el arte murguero (en particular en su baile).

¿Cuándo y dónde se forman Los Calaveras de Constitución? ¿Cuál es el proyecto que intentan constituir o cuáles son los objetivos que se plantean en ese momento de nacimiento? ¿Vos participaste en esta gestación?

Los Calaveras nacimos en el 2004 y soy parte del proyecto desde el inicio. La idea de nuestra murga es, al menos desde mi perspectiva, la de llevar adelante el arte popular porteño desde una lectura específica: donde hay arte popular nosotros vemos la potencia de lo que se hace de corazón, de todo lo que sea auténtico; y hacer las cosas de corazón nos parece fundamental, tan fundamental que procuramos hacerlo con la mayor rigurosidad posible, porque creemos que algo que amamos tanto tiene que estar bien hecho. Creemos que la murga porteña es un género que merece el mayor de los respetos y por eso intentamos ser respetuoso a la hora de poner su esencia en escena, cuidando los detalles en el desfile, intentando cantar lo mejor posible, y siendo respetuosos con el público (que son los destinatarios del mensaje escénico). Dicho en otras palabras, creemos que el arte popular es algo para tomar con la seriedad que implica cualquier otra disciplina artística… Con el plus de que al ser la forma de expresión artística del pueblo no sólo habla de nosotros ni nos pertenece sólo a los que estamos en escena: habla de todos y pertenece a todos, tanto a los que lo llevan adelante como a los que están del otro lado. Queremos hacer un espectáculo que honre a quienes lo están viendo, que sea digno de ellos; de ahí la importancia del público a la hora de cualquier decisión artística. Desde mi perspectiva, arte popular y perfeccionamiento son dos caras de una misma moneda. Las bases artísticas fueron sentadas por las murgas de antaño y éstas entendieron bien esa consigna, por eso es que hoy día todavía se recuerdan canciones de murga tradicionales, existen formas de baile específicas de distintos barrios que se mantienen y personajes que hicieron historia: lo bueno perdura.

¿Cómo es la conformación de Calaveras en cuanto a cantidad de integrantes y su distribución en escenario, banda de percusión, bailarines, backstage (espero se me permita el término aplicado a la murga)?

Actualmente somos unas treinta y cinco personas más o menos; la verdad es que no sabría decirlo con seguridad porque estoy de licencia murguera y no estoy asistiendo a los ensayos. Estamos trabajando en el espectáculo del próximo carnaval así que la distribución no está del todo hecha. Aproximadamente formamos con unas cinco o seis personas en canto, unos siete bombos y el resto en baile (más cinco o seis personas en fantasías). Siempre tenemos gente que nos ayuda fuera de escena, por lo general padres y amigos de los murgueros que nos dan una mano para repartir volantes, para acercar los bártulos –la guitarra y su correspondiente pie, galeras, etcétera– para abrir paso en los desfiles…

¿Quizás este continuo perfeccionamiento tenga que ver con la cantidad de integrantes o con los recursos que se manejan? Por ejemplo, suele creerse que es más fácil para murgas pequeñas - las de antaño, las primigenias, lo eran – mantener un nivel de espectáculo como el que describís. Hay quienes dicen que el nivel artístico ha mejorado gracias a la implementación del presupuesto, parte del cual se utiliza para el pago de las actuaciones. Incluso hay quienes argumentan que la superación tiene que ver con la puesta en práctica de los jurados evaluadores. Y también están aquellos que creen que el enriquecimiento del género tiene que ver con la experimentación natural en todo proceso de este tipo o la tracción vanguardista que habría provocado la incorporación de la categoría de Agrupación Murguera en el espectro contemporáneo (que por otra parte no hace sino de alguna manera avalar desde la letra escrita o de darle una especie de “legalidad” a lo que ya venía ocurriendo). ¿Cómo ves esto?

Probablemente todo lo que señalás incida y esas cosas que marcás sean ciertas… Pero a medias. No creo que esto sea una especie de ecuación, así que no creo que se pueda decir -por ejemplo- que a menor gente más posibilidad de perfeccionamiento. Mucha gente señala eso y para mí es un error absoluto. A menor cantidad de gente se ven, por ejemplo, con mucha más claridad los errores de una puesta en escena. El caso típico es un desfile o una coreografía. Con lo cual también es un riesgo e implica todavía más necesidad de perfeccionamiento... Con respecto a la relación nivel artístico - presupuesto, vuelvo a lo mismo: es una verdad a medias; porque seguramente hay murgas que utilizan el presupuesto para mejorar el nivel artístico pero hay otras que no, o que si bien invierten no logran mejorarlo. En cuanto al jurado… Yo defiendo plenamente la evaluación y estoy convencido de que tiene una incidencia en el nivel artístico de las murgas. De todas formas me parece que lo más interesante sería que las murgas mejoraran el nivel simplemente porque sienten que quieren mejorar su nivel y no porque los vayan a evaluar. Pero, bueno… Para mí lo ideal es que coincida la exigencia del jurado con la autoexigencia de la murga. Porque de caso contrario se ven esas murgas que hacen un determinado espectáculo o puesta en escena para todo el carnaval y le agregan o mejoran algo exclusivamente cuando actúan frente al jurado, “para zafar” y eso no me parece que sea muy productivo. Lo ideal sería aprender de la evaluación, tomarla con seriedad. Claro que no es infalible y todavía hay muchas cosas por mejorar pero es imprescindible que las murgas sean evaluadas. En cuanto a la experimentación, es cierto que puede darse en mayor medida en las Agrupaciones Murgueras, básicamente porque es una categoría donde no está tan estipulado todo, como en el caso de los Centro Murga. Acá creo que la afirmación vuelve a ser parcial: la experimentación o la implementación de cosas nuevas no necesariamente se traduce en una mejora. Nuevo no significa mejor así como lo opuesto tampoco es cierto. Es un proceso dialéctico. Lo nuevo – cuando es aceptado por el público – se vuelve moneda corriente en un género y después termina formando parte del mismo. Conceptualmente los géneros van cambiando y no se puede afirmar que la experimentación vaya en contra del “género murga”. Cuando se pretende definir algo, hay que entender que esa definición es una lectura particular, que hace un corte, toma un segmento de todo un proceso continuo y en este proceso es que se van incorporando elementos y se los termina asimilando. Las Agrupaciones Murgueras hacen una lectura o, mejor dicho, varias lecturas (ya que es notoria la variedad en la puesta en escena que se puede apreciar en esta categoría) de lo que es el género. Posiblemente en esta categoría prime un poco más la experimentación, dependerá el caso. Los Centro Murga también hacen una lectura de lo que es el género, lectura que del mismo modo es parcial – como cualquier lectura – ya que también se pueden ver diferencias: dos Centro Murga hacen desfile, canción de entrada, homenaje, crítica, retirada y desfile y en un caso tenés algo bellísimo y en otro algo lamentable… Y no creo que la “experimentación” sea determinante de esa belleza escénica o de su contrario.

Con respecto a la cuestión de las categorizaciones, ¿qué les ha permitido el hecho de conformarse como una Agrupación Murguera y no un Centro Murga? ¿Cómo se dio esta elección, si es que fue una elección consciente? ¿Están cómodos dentro de ella? ¿Por qué?

Nosotros, antes que nada, nos planteamos qué tipo de murga/espectáculo queremos hacer. Eso es lo primero, siempre. A partir de eso vemos qué se adecua mejor a nuestros gustos. Creo, de todas formas, que podríamos movernos con soltura dentro de las dos categorías (tal vez sería cuestión de ver detenidamente si hay algo importante que modificar para ello). La Agrupación Murguera como categoría creo que lleva en sí misma – relacionándolo con lo anterior – una mayor soltura, al menos en teoría, y probablemente al momento de la creación de Los Calaveras eso nos hizo sentirnos menos condicionados con respecto a lo que íbamos hacer (que tampoco lo teníamos tan en claro). De todas formas, lo repito, no creo que la categoría sea un condicionante. Incluso creo que en los últimos años fuimos volcándonos casi sin darnos cuentas a una puesta en escena más tradicional, incluso varios murgueros de estilo tradicional lo han señalado.

Imágenes del Programa de Carnaval - anverso y reverso- que la murga Los Calaveras de Constitución distribuye anualmente entre la concurrencia a los corsos en los que actúa. En este caso el correspondiente a febrero de 2009. (Digitalización de Pupita La Mocuda)


Las veces que he tenido el placer de ver actuaciones de Calaveras me ha impresionado su incomparable cuidado y minuciosidad inusual en la puesta en escena a nivel global, no sólo la performance en sí sino también los atuendos, el maquillaje o los programas impresos actualizados año a año que reparten en los corsos. Por ejemplo, el desfile tiene un “mecanismo de relojería” impecable. ¿Cómo se logra esto? ¿Qué tiempo de ensayo y preparación le dedican? ¿Este tipo de decisiones estéticas se toman en conjunto?

El tema de los ensayos es algo complejo. Más ensayo no se traduce necesariamente en “mejor espectáculo” creemos que es mejor ensayar por etapas, adecuando los ritmos a las circunstancias: como ensayamos en un lugar abierto, en época invernal preferimos ensayar comparativamente menos con respecto al resto del año pero centrarnos más en la creación del espectáculo; y a medida que pasa el año se va invirtiendo la cosa: empezamos a ensayar más y simplemente vamos puliendo las creaciones que hicimos durante los meses anteriores. Claro que cuando se acerca una actuación planificamos los ensayos de acuerdo a ella e intentamos mantener durante todo el año el mismo nivel. De las decisiones artísticas nos encargamos los directores, estando siempre abiertos a escuchar sugerencias y a delegar responsabilidades en la parte de creación. Nos gusta que toda la murga comparta el concepto estético y de esta manera que cada decisión sea avalada por todos los integrantes.


¿Calaveras tiene anclajes estéticos previos? ¿Cómo definirías su apuesta artística, su manera de hacer murga? ¿Qué se renueva y qué se conserva cada año?

Como dije antes, los anclajes estéticos lo forman la manera tradicional de hacer murga y la manera tradicionalmente entendida de arte popular: el respeto por el público lleva a intentamos superarnos constantemente, ir renovando vestuario, repertorio, ritmos, intentando así sumar lo más posible a la escena porteña. Lo que conservamos creo que podemos definirlo como la estructura general del espectáculo: que haya canciones de entrada y retirada, una canción con una temática no específica que vamos cambiando año a año, una de crítica…

¿Cómo se configura el discurso artístico calavera? ¿Cómo es su poética? ¿A qué le cantan? ¿Qué los conmueve tanto como para dedicarle una glosa, una canción? ¿Cómo es el proceso de composición? ¿Hay alguien que se dedique a esto o es una construcción coral?

La definición artística, y en especial de la poética, creo que es algo en constante trabajo y evolución. Me costaría realmente mucho definirla porque creo que todavía estamos definiéndola. Y cuando digo “todavía” no quiero decir que sea algo inconcluso, más bien creo que nosotros dejamos que la poética nos vaya surgiendo espectáculo a espectáculo. Si tuviera que elegir palabras que funcionen como definiciones tendría que optar por varias: “porteña”, porque creo que nuestra poética tiene una clara identidad porteña, no solo por las referencias a todo un universo simbólico sino además por las palabras que usamos, por la forma en tratar cada canción (con “picardía” - otra palabra -, con una lógica autoreferencial, con “humor”, “sátira”, “ironía”, “burla”). También considero que combinamos distintas formas poéticas, creo que apuntamos a cierto vuelo que se traduce en el uso de metáforas; construcciones de orden más “épico” - en especial por los aportes de Elías - que dan un tono interesante a la mística que tiene que tener toda murga. Y también creo que todo esto es combinado con una estética popular, donde el vehículo de la metáfora pasa a ser palabras simples y cotidianas. Y de ahí las temáticas que surgen: la referencia al barrio siempre está, es imprescindible, de la misma manera que es imprescindible y constitucional de la murga hablar de las realidades cotidianas. En definitiva esos son los dos grandes ejes de los que parte todo y ahí hay muchísimo: desde personajes del barrio hasta una referencia a una historia de amor – que puede ser cómica, obviamente – hasta la política internacional, que siempre tiene connotaciones de una u otra manera en la vida cotidiana o los problemas de un barrio, el fútbol, etcétera… Y ¿a quién le cantamos? Creo que siempre es una devolución de todo lo que señalé: al vecino, al barrio, a quien quiera escuchar… Es como un ida y vuelta. Pero volviendo a la poética, es un tema complejísimo. O al menos a mí me resulta complejo, tan complejo que me cuesta muchísimo escribir para la murga porque siento que no logro combinar adecuadamente los elementos que enumeré antes. Por suerte nosotros trabajamos mucho en grupo porque ¡la parte de la composición es algo con lo que batallamos siempre! Por lo general alguien trae una lírica ya hecha o una melodía que le haya gustado con alguna idea y a partir de eso la trabajamos y revisamos un millón de veces. Mayoritariamente quien escribe lo que funciona de columna vertebral de toda o casi toda canción o glosa suele ser Elías, él es el letrista si tengo que ponerle ese título a alguien. Después cada uno aporta desde su lado; Diego suele ser muy bueno para redondear conceptos que después terminamos plasmando a nivel lírico (fundamental con las canciones de crítica) y yo intento aportar, aunque a veces por eso mismo estorbe, desde mi obsesión por la coherencia poética, intentando que la estética lírica – digamos – quede de forma más o menos homogénea o sea armónica. A mí me gusta particularmente una canción que hicimos hace un tiempo, A mi Constitución.

Gambeteando la malaria,
Desvelándose a la noche,
Un barrio al sur se alza
En Capital Federal.
Con su gesto de fantoche,
Las veredas con historia,
Y paredes con las marcas
De mestiza identidad.

Sobre rieles de esperanza
Viajan los trabajadores,
Despertando a la mañana
El tren llega a la estación.

Donde el sol al asomarse
Ilumina los caminos,
Sorprendiendo a los viajantes
En la gran Constitución

Y la voz toma vuelo,
Cantando a mi Constitución.
Andenes de viejos recuerdos,
Tren cargado de ilusión.
Aquel cielo nunca duerme
Y su luna da esplendor,
La esperanza no se pierde,
Barrio de Constitución.

En pensiones se hospedan
Corazones y valijas,
Alas rotas y tristezas,
Peregrinos de ciudad.
Y a la noche, las esquinas,
Con semáforos en rojo,
Se estremecen por las chicas
Que negocian con su amor.

Con secretos en su historia,
Entre plazas y escuelas,
Con amigos, con memoria,
Con la Murga y su pasión.

¡Ay! No aflojes barrio mío,
Siempre cabe una sonrisa
En la cara de los niños,
Barrio de Constitución.

Y la voz toma vuelo,
Cantando a mi Constitución.
Andenes de viejos recuerdos,
Tren cargado de ilusión.
Aquel cielo nunca duerme
Y su luna da esplendor,
La esperanza no se pierde,
Barrio de Constitución.


¿Con qué otras murgas de este momento histórico y con la tradición murguera te parece que dialoga tanto de nuestro país como a nivel más regional, por ejemplo, lo rioplatense en sentido amplio?

Creo que en la última década fue habiendo cierta homogeneización gradual en el concepto desde el que se parte para hacer murga, independientemente de la estética que de esto resulte. Por este motivo yo veo un mejoramiento constante de muchas murgas que se traduce en una mayor aceptación de la murga por parte del público, el cual vuelve a apropiarse de un género que siempre le perteneció y con el cual ahora se encuentra el público más joven. En otras palabras, el nivel artístico creció y eso hace que a la gente le guste más la murga… En parte creo que una ayuda importante la dieron muchos grupos de rock que de una u otra manera empezaron a “dialogar” con la murga tanto porteña como uruguaya (ejemplos hay muchos: desde Vicentico y Flavio Cianciarullo hasta La vela puerca, Bersuit, Los Piojos, etcétera). Las murgas uruguayas mantienen desde siempre un nivel artístico y un movimiento dentro del propio género que les permite, en su propio país, estar reinventándose y matizando su esencia. Y desde hace años en Buenos Aires se puede escuchar a murgas uruguayas que vienen a hacer su presentación en el escenario porteño. En el escenario porteño también hay “movimientos” y diálogo entre las murgas más antiguas como Los Cometas o Los Viciosos y las más nuevas como, por ejemplo, Los Inevitables de Flores o nosotros, Los Calaveras. Ya no es raro encontrar eventos donde murgas de distinto tipo compartan escenario o que alguna murga haga un cover de otra, el diálogo se hace evidente y es producto del afán de plasmar en escena de la mejor manera posible a la murga porteña, con cada agrupación dándole su toque particular y su interpretación pero siempre en vistas de dar lo mejor de sí.

Una especie de círculo virtuoso… ¿A qué te referís específicamente con homogeneización gradual en el concepto desde el que se parte para hacer murga?

Con homogeneización me refiero a “la base”, lo fundacional en la concepción del espectáculo: creo que se puede traducir en “hacer o intentar hacer una buena puesta en escena”. En eso veo un acuerdo, un concepto homogéneo desde el que se parte. No creo que hoy por hoy haya gente que diga que hace murga “como le sale”. Siempre hay esmero.



Personalmente creo que lo que ocurre en el nivel de la cultura – y dentro de ellas el arte – se relaciona estrecha y complejamente con el socio-económico y el político en sentido amplio así como también con la cuestión de la masividad y los medios de difusión. Algo así como una especie de aire de época que nos abarca y en el que se ven implicadas muchas variables distintas. ¿Habría sido igual, por caso, sin la famosa Ordenanza?

Lo que decís de “aire de época”, con lo que ello implica, es exactamente así. Yo creo que habría sido igual. Las cosas no se instituyen sólo porque exista una ordenanza al respecto. En última instancia una ordenanza termina siendo una manera formal de plasmar un proceso que se venía dando.

Por otro lado, volviendo sobre el diálogo que mencionás entre rock y murga ¿tendrá que ver con nuevas búsquedas estéticas o simplemente con el avizorar nuevos nichos de mercado? Difícil decirlo, debe haber de todo un poco…

La verdad no sé, yo no creo tampoco que ese diálogo entre rock y murga sea algo con fin de mercado. Ni tampoco creo que sea el camino del rock o de la murga, fue un entrecruzamiento que se fue dando en el último tiempo. En los últimos años, consecuente con los distintos procesos socio-políticos que se pueden ver en casi toda Latinoamérica y que se refleja en la elección de distintos presidentes, yo creo que hubo y hay un intento de reencontrarse con la propia identidad. Ante la caída, al menos parcial, del modelo neoliberal en Latinoamérica hubo también una caída o una ruptura en la identidad. Una visión eurocentrista o norteamericanista empieza a caer porque el modelo económico que funciona como su reverso no se sostiene. Eso hace que haya movimientos, una búsqueda de un camino no sólo económico sino, obviamente, también cultural. Entonces termina siendo lógico que primero se busque en las raíces, en los barrios, en lo que está a la vuelta de la esquina. Básicamente creo que el tema viene por ahí. Y es lógico que eso tenga una traducción en una búsqueda estética.

Creo entender de lo que decís, que el futuro de la murga como género está, en tu opinión, inexorablemente conectado con perseguir la excelencia en el espectáculo. Buscar lo mejor para el género es solamente este mejoramiento a nivel artístico ¿o tiene que ver también con su crecimiento y arraigo en estratos o segmentos sociales cada vez más amplios?


Yo creo que cualquier disciplina, no sólo la murga, logra la permanencia cuando consigue gustar y alcanza cierto nivel. Si no, desaparece. Suena cruel pero es así; si las murgas no mejoraran entonces desaparecerían. Igual por suerte, como dije, se ven las mejoras. No sé si queda claro lo que estoy queriendo decir, pero si el vecino está en un corso y ve a una murga que se esmera por hacer las cosas bien y atrás viene desfilando una murga a la que nada más le interesa juntar gente como pueda para ser muchos en carnaval, sin importar la desprolijidad ni nada, es obvio qué cosa va a preferir el público. Por suerte el vecino no come vidrio y no todo le da lo mismo. Él es juez en última instancia. Y acá yo llamo a las murgas a sincerarse, escuchen los aplausos del público (a qué murgas aplauden más que a cuáles), escuchen las críticas que hacen, observen qué cosas el público prefiere más que cuál otra… Es un circuito inevitable: el director de murga parte de una idea artística y el público tiene sus estándares, a partir de ahí todo se vuelve un juego dialéctico… No sé si la murga terminará arraigándose en estratos o segmentos sociales cada vez más amplios, probablemente eso esté ligado a lo que señalé del mejoramiento. Y sí, sería bueno para el género también eso.

¿Cómo describirías el estilo organizativo, la manera de tomar decisiones o de llevar adelante a Calaveras, tu murga? ¿Pensás que lo organizativo se relaciona de manera directa con las elecciones artísticas que privilegia cada agrupamiento?

Creo que nuestra forma organizativa es más bien tradicional: los directores decidimos tanto los arreglos como los pasos y los ritmos; las formas de solventar gastos, el calendario de ensayo y demás cuestiones. No sé si hay una relación directa entre la forma organizativa y la elección artística, probablemente no pero a nosotros nos resulta porque el concepto artístico es compartido por todos los integrantes. A nosotros nos funciona esta forma organizativa, hemos tenido distintas experiencias y esta es la que consideramos que mejor sirve tanto a nivel grupal (del clima del grupo, de cómo es su experiencia y su disfrute en la murga) como a nivel artístico. De todas formas tampoco es una manera organizativa estrictamente vertical, hay personas encargadas de distintas cuestiones y nuestra idea es poder ir delegando siempre responsabilidades a quienes quieran hacerse cargo de ellas.


¿Calaveras es sola y únicamente lo que suele denominarse un producto artístico? ¿Cómo entran – si es que lo hacen – a jugar dos aspectos que suelen ser constitutivos en cierta concepción contemporánea de la murga como lo son lo social y lo político?


El arte en sí es un producto con distintas facetas. Una de ellas es social, otra es política… Hay tantas facetas como disciplinas de estudios del hombre quieras considerar. Como dije antes, lo importante para nosotros es hacer las cosas de corazón y esto implica también hablar de lo que sentimos que nuestro espectáculo tiene que hablar. Por eso nos parece importante – y este es incluso un requisito del arte popular en sí – estar alerta ante los humores sociales, poder hacer algo con ellos, analizar el escenario político y dar nuestra percepción de los hechos… Básicamente no difiere de lo que hace cualquier artista con su obra: hablar de sí a la vez que hablar de todo lo que lo rodea. El arte es posibilitador de cambio. La burla, la ironía, la satirización son parte de las herramientas con las que cuenta la murga para hacer llegar su mensaje a partir de su particular estética escénica. No creo que exista murga que hoy por hoy considere que lo que hace no tiene aspectos sociales o políticos (o artísticos), pero de todas formas el arte en sí da cuenta de toda una estructura subyacente de la que es producto. Una murga que critica a Macri hace su recorte particular, social y político a partir de lo que la rodea y esto se da, quiera ella o no; de la misma manera, otra murga que en su presentación omite cuestiones políticas también se posiciona, quiera o no, con respecto a su realidad. La “apolítica” no existe de la misma manera que no existe la “asociedad”. De hecho, es fácil identificar, por ejemplo en el aspecto político-partidario, quiénes prefieren ocultarse tras la “apolítica”…

En este sentido puede hablarse de una “neutralidad” ficticia por cierto… Hay controversia, por ejemplo, con respecto a la canción de crítica y a cuál debe ser su estilo: picaresco o sencillamente de denuncia. Cada vez más se admite la posibilidad de que en este momento de la performance las murgas omitan totalmente el sentido humorístico o de doble sentido tradicional para hacer de la crítica un lugar sólo para la protesta… ¿Cómo ven esto ustedes?

El tema de la canción de crítica se discute desde hace años. Para mí hay que hacer una distinción clásica y siempre útil: una cosa es forma y otra cosa es contenido. En esta discusión, la “forma” de una canción de crítica sería: “picaresca - humorística” o “denuncia”. El “contenido” será de lo que hable la canción: “crítica”, en este caso “política”. Uso esto de introducción para señalar algo y con esto no voy a decir nada nuevo del arte. Para mí, y esto lo puedo justificar en extenso pero sería inaguantable y denso, ¡el arte se trata de formas y no de contenido! Porque de caso contrario, con sólo decir algo con “contenido lindo” estaríamos haciendo una linda canción. Y eso no es así para nada. Esa es una visión media romántica del arte, donde “lo bueno”, “lo noble” termina siendo sinónimo de “lo bello”. Por suerte existieron personas como, por ejemplo, Baudelaire, Artaud y Rimbaud, sólo para nombrar a algunos… Así que, yo creo, hay que romper un poquito con esa concepción naif del arte donde lo que importa es solamente “lo que se dice” (contenido). Llevando todo esto a lo que es la identidad artística de la murga porteña, creo que hay ciertas “formas” que prevalecen y son constitucionales. En el caso de la murga porteña yo creo que La Forma – y acá uso la palabra en sentido aristotélico, La Forma es la esencia – tiene mucho que ver con el humor (sea con ironía, con picardía o como sea). Así que básicamente creo que el humor tiene que estar siempre. Ojo, nosotros hemos hecho – por ejemplo – Prohibido olvidar de Rubén Blades, pero consideramos que el humor tiene que estar siempre en el espectáculo (sea en la canción de crítica o en el resto del show). Así que creo que el humor sí o sí tiene que estar presente; después, si se da en la canción de crítica o en otro momento del espectáculo ya queda a criterio de cada murga… No me parece productivo andar peleándonos por estas cuestiones. Igualmente después está el otro tema: si una canción por ser picaresca es o no es una canción de crítica… Escuché murgas donde con “picardía” hablan de, por ejemplo, defectos físicos de políticos o de sus rasgos característicos. Acá incurren en el mismo error pero al revés: ¡creen que por hablar de políticos (contenido) los están criticando! En ese caso tenemos una canción picaresca pero no de crítica…


¿Cuál es la inserción de Calaveras en el rico y complejo mundo murguero contemporáneo? ¿Cuál es la relación que sostiene con agrupamientos más generales del estilo Agrupación M. U. R. G. A. S., el Frente Murguero o el Movimiento Nacional de Murgas?


A Los Calaveras nos interesa mucho poder aportar al género y vemos con buenos ojos que existan distintos agrupamientos como la agrupación M. U. R. G. A. S. De hecho, somos integrantes de este último y participamos del mismo activamente. Es importante que exista el diálogo y que los murgueros estemos dispuestos a darnos una mano entre nosotros, a unificar criterios y a buscar lo mejor para el género.

¿Qué opinión te merece esta escalada en contra del festejo del carnaval que se verifica en el recorte presupuestario (sobre lo ya invertido por las murgas este febrero que pasó y que condiciona actividades en el futuro inmediato) para la actividad murguera, entre otras expresiones culturales amenazadas, por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

Es algo tan triste como esperable. Esa plata, que en términos de gestión pública no representa demasiado, es algo que para las murgas es muy importante. No solamente por la cuestión económica y de financiamiento que implica poder cubrir los gastos del carnaval y cobrar -merecidamente - las actuaciones. También habla de que el estado reconoce al murguero como artista, ¡cosa que no es poco!, y que su arte vale. Pero, bueno, es sabido que para el Pro "lo público" (que es otra forma de hablar de "lo popular") lo representa sólo el asfaltar calles y remendar plazas y veredas. Frente a esto no sé cuántas opciones hay. Como primero y principal creo que las murgas deben estar unidas para reclamar lo que les corresponde...
Ustedes como murga tienen la experiencia de haber participado en ún ámbito de relieve internacional, como lo es el carnaval en Gran Canaria ¿Podés contarnos un poco sobre ella? ¿Cuándo tuvo lugar? ¿Cómo se gestó? ¿Qué les dejó a nivel colectivo?

El viaje a Gran Canaria fue increíble. Se llevó a cabo en el 2006 luego de haber estado intercambiando emails con los organizadores. Ellos tenían intención de llevar una murga argentina como atracción central del "Tercer Encuentro de Carnavales del Mundo". Nosotros les contamos lo que hacíamos, vieron fotos, escucharon audios, videos, etcétera y terminaron gestionando todo para que podamos actuar en sus escenarios. Fue una experiencia única. No sólo por cómo nos recibieron sino además por todo lo que aprendimos. A ellos les pareció muy curioso el carnaval porteño, no lo conocían. Y muchos de nosotros no sabíamos de la riqueza y variedad cultural del carnaval de allá. Vimos murgas y comparsas canarias, murgas de Tenerife, comparsas y chirigotas gaditanas... De todo. Lo que más nos impactó fue la importancia que se le da al carnaval allá. Como ejemplo: en la plaza principal del pueblo donde actuamos, Agüimes, hay una estatua de un hombre disfrazado de mujer y de una mujer disfrazada de hombre... O sea, es una estatua que representa el carnaval. Esta celebración es algo que está muy presente y a la que se le da mucha importancia. La verbena, allá, es un momento de festejo con todas las letras. Es una fiesta popular en serio, baile, disfraces y música en las calles. Fue maravilloso poder vivir eso y poder actuar. Por suerte, a ellos les gustó mucho lo que hicimos y a nosotros nos encantó participar del evento. También es interesante para comparar con lo que está pasando en Buenos Aires: allá la Municipalidad invita a participar a agrupaciones de carnaval extranjeras y acá se recorta presupuesto en todo lo que tenga que ver con arte popular. La diferencia es abismal. Pero bueno, también la diferencia es social: allá todos se identifican con el carnaval, lo sienten como propio. Y acá, el vecino porteño parece que no tiene mucha intención de ir al encuentro con otro en las calles... De todas formas, afortunadamente en Buenos Aires muchos corsos siguen llenándose. Tal vez es sólo un mal momento para el carnaval porteño. Lo importante, hoy por hoy, es aguantar. Ya vendrán tiempos mejores para las murgas y el carnaval.

¿Cómo es la participación de ustedes en conglomerados más circunstanciales del estilo de las marchas por el feriado de carnaval u otros motivos tales como las que se llevan a cabo en Buenos Aires o en La Plata o el Encuentro de Suardi?

Participamos desde hace años de las marchas por el Feriado de Carnaval así como también en distintos encuentros como el de Suardi. Básicamente lo que hacemos los directores en estas circunstancias es comentar a toda la murga en qué consiste cada uno de estos eventos (en caso de que alguien no sepa) e invitamos a todos los que quieran a participar de ellos.

¿Cómo piensan desde ustedes (o cómo pensás vos personalmente) y en este contexto la cuestión concreta de la lucha por el Feriado de Carnaval? ¿Creen que la fragmentación del arco murguero es una limitación o no han pensado este tema?


En lo personal me parece una lucha muy difícil y el tema merece un análisis extenso. Pero básicamente creo que hay que apuntar a interiorizar a toda persona no-murguera en la lucha por el feriado. El ciudadano no-murguero porteño, para llamarlo de algún modo, hoy por hoy está teniendo necesidades socio-políticas particulares que lo llevan a inclinarse a partidos con una visión diametralmente opuesta de lo que es la identidad murguera y la identidad popular porteña. Los discursos donde prima lo individual sobre lo colectivo y lo privado sobre lo público son los peores enemigos del arte popular y por ende de la murga. Si un partido como el Pro fue electo y sigue contando con una imagen positiva alta, entonces las murgas tenemos que pensar muy bien las estrategias de la lucha por el Feriado de Carnaval. Independientemente de lo que se logre en términos legales – el hecho de que técnicamente se considere feriado al Feriado de Carnaval a nivel municipal y/o nacional – creo que hay que trabajar a fondo el tema de la apropiación del mismo por parte de las personas. Por mi parte, considero importantísimo y fundamental hacer un trabajo discursivo donde quede en claro que “murga” es, mediante ecuación simbólica, lo mismo que “pueblo”, “vecino” y “ciudadano”.

¿Trabajo discursivo tendría que ver con lo que la murga dice y cómo lo dice? ¿O con qué otra cosa?
El trabajo discursivo tiene que ver con cómo se dice algo y eso termina constituyendo qué es lo que se dice. Que el murguero sea también vecino, y por ende que todo ciudadano sienta a la murga como algo propio y no solamente de los que se disfrazan y salen a bailar. A partir de esto se puede lograr identificación con la causa y su consecuente apoyo. Claro que los medios siempre van a fogonear de forma negativa toda apropiación del espacio público por parte de la gente (gracias al legado del neoliberalismo) y por eso mismo la lucha por el feriado tiene que ser un trabajo constante y de todo el año, donde quede en claro la fundamentación y justificación del pedido - haciendo hincapié en la historia - y de esta manera se logre evitar la mirada despectiva del asunto que tienen los medios, donde quieren hacer pasar a los murgueros como una especie de locos a los que de repente se les da por cortar la calle reclamando vaya a saber uno qué. Para esto es importantísimo que las murgas estén unidas y unificar el reclamo en uno solo, homogéneo, contundente, ya que de las fisuras se agarran los medios y todo el que esté en contra para intentar deslegitimarlo. Por eso, repito: unión antes que nada, no puede haber dos marchas por el feriado…

Es complejo y a la vez de mucha ambigüedad el tema de la relación entre los medios de comunicación (que forman parte de lo que se denomina la cultura de masas) y la murga (componente insoslayable de las culturas populares contemporáneas en la Argentina). Por un lado suele celebrarse el hecho de que la televisión, la radio o la gráfica se haga eco de vez en cuando de lo que ocurre en el mundo murguero. Pero por otro el nivel de distorsión y, como decís vos, los intentos de deslegitimación son peligros latentes. ¿Cómo ves vos esto’ ¿Pensás que puede ser un tema preocupante para la murga? ¿Cómo se lleva Calaveras con la idea de participación en estos ámbitos de mayor masividad? ¿Tienen pensado incursionar en la grabación de discos o DVDs?

Siempre tenemos la idea de grabar algo, nos gustaría. Con respecto a la otra pregunta: puede ser un tema preocupante y por eso las murgas tenemos que estar preparadas y no dar pie a que nos pasen por arriba. Recuerdo hace un tiempo, cuando para promocionar un sitio de Internet una empresa hizo una campaña - un viral, como se dice - donde un tipo se encerró en un container pidiendo la restitución del feriado de carnaval. Ahí hubo murgas que salieron a apoyarlo y es realmente un papelón. Le quita toda seriedad al pedido. Lo mismo con las murgas que salen en cámara tocando en el acto de asunción de algún político que está totalmente en contra de lo que tiene que ver con lo popular…hay que tratar de no exponerse así, si no después es imposible mantener un discurso coherente y que pueda hacer frente los intentos de deslegitimación. De todas maneras a nivel nacional el panorama me parece más alentador que en lo que respecta a Ciudad de Buenos Aires.


¿Por qué te parece más alentador lo que pasa más allá de la General Paz?

Básicamente porque las murgas porteñas tenemos que lidiar con una visión eurocentrista que está bastante metida en el ciudadano porteño tipo - y de cualquier urbe... Bah, no sé si llamarla visión eurocentrista pero sí es una visión medio utilitarista de las cosas... Aunque probablemente ambas cosas, filosóficamente, tengan la misma raíz y entonces los feriados, los festejos populares y demás cuestiones terminan pareciendo algo ajeno, algo molesto, innecesario y a evitar. Tiene que ver con lo público y lo privado, en última instancia. Las ciudades se van construyendo como para adentro, cerrándose sobre sí y remitiendo al ciudadano al espacio de lo privado casi sin que se dé cuenta y como consecuencia hay toda una cultura - porque es una cultura en serio - sobre lo público que termina perdiéndose. Yo creo, o al menos quiero creer, que esto es algo más típico de las grandes ciudades y que todavía en algunos pueblos queda esta cultura de lo público ligada a los festejos populares.

Claro, lo público, la polis, lo que tiene que ver con la libertad del ser humano, precisamente… ¿A nivel personal, qué te ha proporcionado tu participación en la murga?


Uff… La murga me dio mucho. Muchísimo. Como cualquier arte, la murga es vida y permite expresarnos y crecer. Es un medio de libertad donde poder ser uno mismo (aunque sea debajo del traje y tras el maquillaje). Lo bueno es que el sentimientos de bienestar y de seguridad que te da ser vos mismo podés mantenerlo también fuera del escenario. Así que por ese lado estoy plenamente agradecido. Por otro lado le agradezco muchísimo a la murga el haberme dado a conocer gente tan maravillosa como la que conocí a lo largo de todos estos años, ya sea en mi propia murga o gente de otras agrupaciones. Con ellos compartí momentos únicos. Salir en carnaval con Los Calaveras (hablo de las personas que conforman la murga) es para mí un honor y estoy plenamente agradecido por haber compartido tantos corsos con ellos. Estar en los minutos finales de la cuarta actuación de la noche, cuando uno ya no puede más, y ver a Elías dando la vida bailando o al Cuervo pegándole al parche con toda su fuerza es para mí un honor enorme, son murgueros de corazón, murgueros en serio y la sensación de bailar rodeado de gente así es indescriptible, te transmiten su energía. Ser murguero me proporcionó todo esto. Poder crecer rodeado de estas personas que quiero tanto como son Diego, el Cuervo, Elías, Cecilia, Roger y todos los murgueros de alma que no voy a nombrar porque si no me demandaría todo el día, me brinda muchísimo y me hace crecer como persona. A nivel personal siento eso, así como también siento que la murga me posibilitó estar en contacto conmigo mismo a través de mi relación con los otros: con esto me refiero a entender y sentir lo que es el pueblo. Saber que estamos todos los murgueros en la misma, que somos todos iguales y peleamos por lo mismo. ¡Conciencia casi en clave marxista! ¡Ja ja!

Conciencia murguera, un concepto muy interesante… Aun así, pareciera que son disímiles las maneras de ser y estar en el mundo de la murga, incluso contrapuestas. ¿Cuáles son, en tu opinión, específicamente esas cosas que nos unen a los murgueros más allá de sus diferencias?

Yo creo que nos une las ganas de mantener una tradición, de dar a conocer a todos un arte que, paradójicamente, es de todos pero a algunos les es ajeno. También creo que cuando uno se pone la levita de cierta manera está encontrándose consigo mismo. El “personaje” murguero que uno arma tiene que ver, seamos concientes de ello o no, con nosotros mismos. Y eso creo que también termina hermanándonos.





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Agustina Hada Mariposa

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jueves, julio 09, 2009

Un bombo que suena lejos
Humberto Constantini


E hizo lo recto en ojos de Jehová
II Cron. 34,2

Este año no salimos. Me lo dijo el César. Y hacía morisquetas para no llorar. ¡Si será pavo!
Pero Los Divertidos salen. Te lo digo yo César. Te lo digo yo que soy el director. El sábado estoy mejor y salimos.
¿Qué? ¿No creés? ¿No ves que sos un pavo? ¿no ves Coco que éste es un pavo?
Pero el Coco se miraba los pies y no decía nada. Andaba como perdido, sin saber qué hacer en la pieza. Che Coco, ¿qué te pasa? ¡Che Coco!
El frío. ¿Por qué tiene que venir esto? El frío es como una mano que me agarra. Como un diablo que me dice: Estaré ahí, Barraza, no te muevas. ¡No quiero! ¡Sáquenmelo de encima al diablo! ¡Si yo estoy bien!, ¿no viste cómo bailaba Coco?
Tengo frío. En la ventana el cielo se está poniendo rojo. ¿Qué hora es? Hay que prepararse Coco. Avisale a todos.
El bombo. ¿Trajiste el bombo Coco?
Y el Coco se callaba la boca. Miraba el suelo.
¿Por qué Coco? ¿Por qué te callás la boca y andás como escondiéndote? ¿Vos Coco? ¿El mejor tocador de bombo? ¡Que no se diga!
Porque vos sos el mejor de todos. Sin vueltas. Cuando te dejamos solo hacés lo que querés con el bombo. La gente te aplaude. Se vuelve loca. Por la espalda, por abajo la pata. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco! ¡Más ligero! ¡Dale Coco!
Pero yo soy el director. Yo siempre fui el director. ¿No es cierto Coco? Este año, y el año pasado, y el otro, y el otro. Siempre.
La murga de Barraza, le dicen a Los Divertidos. Eso vos lo sabés.
Yo seré un negro atorrante. Está bien. Por ahí salgo con el carrito y vendo fruta. Por ahí changueo en lo que venga. Por ahí no hago nada. Te acompaño cuando vas a trabajar al Parque o me quedo jodiendo en el boxing-club. Una semana, un mes, lo que sea.
Pero en Carnaval soy el director. Soy Ovidio Barraza. La gente me llama, me conoce, me dice: ¡chau Barraza! Y me miran como embobados.
No soy un negro atorrante. Soy el director.
¡Coco! ¡No te quedés callado como un pavo! ¡tanto que me hacías reír en el Parque y ahora te quedás allí, quieto, como si tuvieras miedo o no sé qué!
¿Te acordás Coco? ¡Tres pelotas un peso! ¡Tírele al negro! Vos también sos un negro atorrante, sos mi primo. Sos un negro atorrante como yo. ¡Mucho Coco! Sacabas la cabeza por la lona y te reías. La cargabas a la gente. ¡Tres pelotas un peso! ¿Te acordás Coco?
Pero no le pegaban. El Coco sabía esquivar. Había aprendido en el boxing-club. Era bueno antes.
El Coco es el mejor tocador de bombo. El mejor de todos. Los Divertidos lo necesitan y él se viene. Pero no es lo mismo que yo.
Si yo le digo por ejemplo: este año no salimos. Él me dice: está bien. Y el César y mi hermano Julio, y todos se amargarían un poco pero al final dirían: está bien.
Pero yo no digo: ¡está bien! ¿Entendés César? Yo no digo: no salimos. Porque yo soy Ovidio Barraza. Soy el director.
¡Atención muchachos!
—Vos César, allí con el estandarte. Vos Coco, allí al costado. Vos Julio en el medio conmigo. ¡Ahora!
Y póngale y póngale y póngale nomásy póngale y póngale y póngale nomás.
Y la gente nos hacía rueda en la esquina. Se apretaban para mirar. Venían de todos lados.
El Coco le pegaba al bombo y a los platillos. El César movía el estandarte. Bum... chs chs chs, bumm... chs chs chs.
Y los otros bailaban. Yo les había enseñado. Movían el cuerpo, los brazos, saltaban. Bumm... chs chs chs, bumm chs chs chs.
Y Julio me seguía, bailaba delante de mí. Pero yo en el medio. Saltando más que los otros, más alto, más ligero. Porque soy el director. Y nadie baila como Barraza, ¿no es cierto Coco?
Abría la boca, me levantaba en el aire, me doblaba, más alto, mucho más alto que los otros. Bumm... chs chs chs, bumm... chs chs chs.
Después levantaba el brazo y el Coco paraba el bombo. Todos se quedaban quietos. Me escuchaban.
Un pajarito entró por el patio de un convento qué contentas estaban las monjas con el pajarito adentro. Y póngale y póngale y póngale nomás, y póngale y póngale y póngale nomás.
En la calle. Bajo el farol de la esquina. Viendo cómo los pantalones blancos y las levitas coloradas se sacudían en el aire. ¡Dale Coco! ¿Más fuerte Coco!
Tengo frío. En la ventana el cielo está rojo. Y el cielo tiene ruidos. Los pibes, un carro que pasa. ¿Por qué empiezan ya? ¿Por qué no esperan a Los Divertidos?
¡Carmen!
Los muchachos no están. Estoy solo. La pieza. Ese cajón con los remedios. Coco está trabajando en el Parque. El César no entiende nada.
¡Carmen!
Mi hermana está en la cocina. Oigo el ruido de la pileta.
¡Carmen!
Algo más para taparme, che, tengo frío.
El frío debe venir de ese cielo rojo. Se mete debajo de las cobijas. Hace mover la cama.
Pero el sábado estoy mejor y salimos. Te lo digo yo, César. Vos no entendés nada. Te lo digo yo que soy el director.
¡Atención muchachos!
Y cantábamos otra y otra. Todo el repertorio. Todas las letras que hice yo.
La gente se entusiasmaba y aplaudía y daba la plata sin fijarse. Porque Los Divertidos es la murga de Barraza. La mejor de todas.
¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!
Y nos íbamos yendo en fila por la calle. Bailando. Julio delante de mí dando vueltas. El César moviendo el estandarte. Y los demás saltando, agachándose, bailando fuerte, mostrando resto ¡qué joder! Por algo somos Los Divertidos.
Y póngale y póngale y póngale nomás, y póngale y póngale y póngale nomás.
Y de ahí a otro lado. Y de ahí al corso. Y a otro corso. Y al baile. Y otra vez en la calle. Cinco, seis, siete veces, ¡qué sé yo! Sin parar una noche. Sin aflojar. Porque Los Divertidos no aflojan.
¡Dale Coco!
El sábado, el domingo, chupando, cantando, bailando en forma. El lunes, el martes, meta y meta nomás. Entusiasmando a la gente. ¡Chau Barraza! ¡Chau pibe! Porque yo soy el director.
Al corso del Talar entramos por Argerich. La gente nos esperaba. Nos conoce bien. Es el corso nuestro. ¡Barraza!, me gritaban, pero yo no podía mirar. Tenía que atender a la murga. ¡No se separen muchachos! Y fuimos llegando al palco uno por uno.
¿Qué? ¿Ya estuvieron Los Revoltosos? ¿Los de Urquiza? Pero el premio es nuestro. Estate tranquilo. ¡Dale Coco!
Y el Coco nos hacía bailar más fuerte, más ligero. Porque el corso del Talar es el nuestro. Se jugaba entero el Coco.
Se quedó solo en el medio y todos nos quedamos quietos viéndolo tocar. ¡Dale Coco! ¡Mucho Coco!, le gritaban.
Por la espalda, por abajo la pata, por atrás del pescuezo. Hace lo que quiere con el bombo el Coco.
Estoy cansado Julio, no sé lo que tengo.
Las piernas me pesaban. Las luces me daban vueltas.
Salimos del corso y fuimos a tomar una copa. Tomé dos cañas. Después nos convidaron de las mesas y tomamos vino. La gente se había amontonado en el café y nos pedía que cantáramos.
Pero a mí me dolía todo. Me pesaba el cuerpo.
Dale Coco. Y el Coco empezó a golpear el bombo despacito, para que fuéramos haciendo la rueda.
Estaba cansado. Ya era la cuarta noche. Pensé que casi no había comido. Chupado sí, pero comido casi nada. Ha de ser eso nomás.
Pero después entre la caña y el vino se me empezó a ir el cansancio.
¡Dale Coco! Ahora.
Un pajarito entró por el patio de un convento
Las caras de la gente se me borraban. El bombo tocaba lejos, lejos.
Qué contentas estaban las monjas
La voz me parecía de otro. Julio me preguntó: ¿qué te pasa?
Con el pajarito adentro...
¡Solo Barraza!, me decían. Y yo bailé. No lo sentía al cuerpo. Me agachaba, saltaba en el aire. Más alto, más arriba que todos. Para eso soy el director. La gente aplaudía. Alguien dijo: es bueno el negro.
¡Y claro que somos buenos! Somos Los Divertidos. Los mejores.
El premio es nuestro. Estate tranquilo Julio. No tienen nada que hacer Los Revoltosos.
Y póngale y póngale y póngale nomás, y póngale y póngale y póngale nomás.
Toda la noche. Hasta la madrugada.
Fue recién al volver. No sé que me pasó. Estaba muy cansado. Tenía frío. En eso sentí como un ahogo y me agarré a Julio. Me metieron en el camión y me llevaron.
Las luces eran espejitos de colores que pasaban volando allá arriba.
¿Adónde van las luces Julio?
La levita colorada agarrándome la frente. Y un zumbido largo, largo, contra el brazo de Julio. Un algodón que me tapaba los ruidos.
¿Dónde quedaron los muchachos? Mañana a las cinco en casa, ¿oíste?
Eso me llenaba la boca, que me ahogaba.
El camión metiéndose en calles conocidas. La música de un baile. Las gomas chillando al pegar las vueltas. Los árboles de la plaza de Devoto.
Julio, ¿qué te dijeron en el hospital? Yo no entiendo eso.
Hoy lo oí al de la asistencia. ¿Qué quiere decir?
¡Está loco el tipo! El sábado estoy mejor y salimos. Se lo digo yo doctor. Usted no entiende nada, ¿me oye?
La ventana está roja. Como si tuviera fiebre.
Y sin embargo me manda el frío mezclado con las voces de la calle. Y entre las voces... sí sí, ¡un bombo! ¿Quién toca el bombo ahora? ¡Coco! ¡Coco!
Pero el Coco no es. Está trabajando en el Parque. Y yo estoy aquí. El frío me agarra, no me deja mover. ¡El bombo! ¿De dónde viene el bombo?
¡Coco! ¡Vos saliste solo! Estás tocando en la esquina y la gente te aplaude. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!
No no no. Coco se miraba los pies y no sabía qué hacer aquí. Y el César hacía morisquetas para no llorar.
Julio, ¿qué quiere decir galopante? Yo no entiendo nada Julio. Yo no me voy a morir. Porque yo soy el director. ¿No es cierto Julio?
Tengo frío. Las cosas me miran y tampoco entienden nada. Me dejan solo.
¡Julio! ¡Julio!
No quiero estar solo. Por la ventana llega el cielo y me trae el frío. El bombo suena lejos. ¿En qué barrio? Pero viene por el aire y se mete en la pieza.
Hacelo callar Carmen. ¡Andá vos Coco! Sacale el bombo de la mano. Mostrale lo que sabés hacer. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco! ¡Más ligero!
Un pajarito entró por el patio de un convento qué contentas estaban las monjas con el pajarito adentro.
No soy un negro atorrante. Soy Ovidio Barraza. Soy el director.
La ventana está roja. Toda la pieza está roja.
¿Por qué no decís nada Coco? ¿De veras pensás que estoy listo? ¿Es cierto Coco? ¿Es cierto que me voy a morir?
¡Vamos a buscarlo al bombo! ¡Vamos a toparnos! Yo soy el director y me paro adelante. ¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!
Por la ventana roja. El frío que viene del cielo.
Acercate Coco. Dame la mano. Te acordás cuando sacabas la cabeza por la lona. Pero no te pegaban. Sabías esquivar.
Lloro sí. Lloro porque el Carnaval se me escapa. Es un bombo que suena lejos, en otro barrio. Y yo no puedo correrlo.
¡Dale Coco! ¡Correlo vos Coco!
Los Divertidos no salen. Los Divertidos están mirando esa ventana roja por donde se mete el frío.
Y el frío viene mezclado con los golpes de un bombo. Pero no es el tuyo Coco. Es otro bombo.
¡Chau Barraza! Y yo levantaba la mano para saludar.
Decíselo vos Coco. Decile a la gente. El negro Barraza muere en su ley. Muere el director de Los Divertidos. No un negro atorrante.
Decíselo vos Coco.
¡Dale Coco! ¡No parés Coco! ¿No ves que la ventana se pone negra? ¿No ves que se está tapando el cielo?
¡Dale Coco! ¡Más fuerte Coco!

Humberto Costantini nació en Buenos Aires en 1924, y murió en la misma ciudad en junio de 1987. Poeta, narrador y dramaturgo, Costantini ejerció a lo largo de su vida, junto a su casi secreta labor de investigador científico, los más diversos oficios: veterinario en pueblos de campaña, oficinista, corredor de comercio, ceramista, etc. Estas actividades le ayudaron a profundizar en el conocimiento y los matices que forman las capas medias de nuestra sociedad, con cuyos caracteres y lenguajes enriqueció su prosa. Heredero del grupo de Boedo y de la preocupación social que lo definiera, Costantini participa y milita en las revistas literarias de izquierda de la década del 50 en las que se manifiesta de manera polémica contra el populismo y el pintoresquismo naturalista. Es por entonces cuando publica sus primeros cuentos, de temática realista y estilo expresionista. A lo largo de su obra, Costantini construye una personalidad literaria definida, la cual se vale de distintos elementos, como ser los símbolos y las alegorías, los monólogos interiores de sus personajes, la literatura fantástica, el realismo mágico, el costumbrismo y hasta la mitología clásica, para abordar la que fuera, en definitiva, su principal obsesión: la alienación del hombre en una sociedad hostil. Una de las características de su estilo es la de llevar a sus personajes a situaciones límite, exasperando la realidad en grotesco. Costantini fue una influencia notable entre los jóvenes escritores de la década del 60. De por aquí nomás (1958); Un señor alto, rubio, de bigotes (1963); Tres monólogos (1964); Cuestiones con la vida (1966); Una vieja historia de caminantes (1966) y De dioses, hombrecitos y policías (¿?) son algunas de sus obras más recordadas.


Fuente: http://www.abanico.org.ar/2004/08/bombo.htm

miércoles, julio 08, 2009

Un regalo de Pedro Fernández Moujan de hace un tiempo
LA MURGA, LOS POLACOS
Néstor Perlongher

Es una murga, marcha en la noche de Varsovia, hace milagros
con las máscaras, confunde
a un público polaco
Los estudiantes de Cracovia miran desconcertados:
nunca han visto
nada igual en sus libros
No es carnaval, no es sábado
no es una murga,no se marcha, nadie ve
no hay niebla, es una murga
son serpentinas, es papel picado, el éter frío
como la nieve de una calle de una ciudad de una Polonia que no es, que no es
lo que no es decir que no haya sido,o aún
que ya no sea, o incluso no esté siendo en este instante
Varsovia con sus murgas, sus disfraces
sus arlequines y osos carolina
con su célebre paz -hablamos de la misma
la que reina
recostada en el Vístula
el proceloso río donde cae
la murga con sus pitos, sus colores, sus chachachás carnosos
produciendo en las aguas erizadas un ruido a salpicón
que nadie atiende
puesto que no hay tal murga, y aunque hubiérala
no estaría en Varsovia, y eso todos
los polacos lo saben